En capítulos anteriores... Había perdido a Marc y de qué manera... Para mí ya nada valía la pena, había perdido a lo que más quería, a mi mejor amigo. La gente que me rodeaba se empezaba a preocupar por mi, hasta vino un amigo mio de la infancia, Eric. Pillé a Eric en mi habitación hablando por telefono con alguien... Y más tarde llamó Clara... quería quedar... era grave.. Pero ella no aparecia... se retrasaba mucho.. ¿que pasaba?
Me encontraba en medio de la noche, ya eran las ocho y Clara seguía sin aparecer y cada vez me daba más miedo esa casa que estaba frente a mí. Mi cabeza y mi cuerpo querían irse de ese lugar tan rápiso como pudieran, pero había una parte de mí, que no sé porqué me decía que entrara en la casa, era como una especie de instinto, que muy pocas veces (un par que yo recuerde) había experimentado. El instinto ganó y me adentré en esa casa. Cada paso que daba resonaba con eco. Mi respiración aceleraba igual que las pulsaciones de mi corazón. Seguí el camino de piedras que llevaba hasta el portal que estaba iluminado. Una vez llegue ahí, observé que la puerta que llevaba al interior de la casa estaba entornada. Decidí entrar en esa casa. Sabia que eso que estaba haciendo no estaba bien, pero es que no podía evitarlo, algo me decía que tenía que entrar sin saber el porqué. Empujé la puerta lentamente, y dejó escapar un chirrido. Entré en la casa. La puerta se cerró como por corriente de aire, con un fuerte portazo, detrás de mí. De repente, todo se volvió oscuro, no veia nada, absolutamente nada. Me quedé quieta sin saber que hacer, con los nervios en el cuello, con ganas de chillar socorro, pero algo evito que chillara. Se encendieron las luces. Era una luz tenue, y suave, suficiente para dejarme ver lo que me rodeaba. Me sorprendí, pues lo que me rodeaba, lo que veia yo era una foto mia. Una foto enorme mia de cuando yo era pequeña se encontraba delante mio. Detrás de la fotografía, más allá había un rastro de flechas. Lo seguí. Cada paso que daba había una foto diferente. Era como si recorriera mis tiempos pasados. Primero una foto de mis padres conmigo en la cuna, después en parbulario con la clase, más tarde con amigos en carnaval... Entre foto y foto había texto :" Desde bien pequeña tuviste una cara preciosa, que tenia un algo que te hacía especial. No sabíamos que era ese algo hasta que alguien la resaltó. Era tu sonrisa. Por mucho que esa persona se haya ido, no tiene porque irse tu sonrisa, pues nosotros queremos gozar de ella también. Te queremos Dayanna". Empezaron a aparecer lágrimas en mis ojos que rozaron mis mejillas al ver las fotos que seguían al texto. Eran de este verano, eran las que me hice con Marc y sus amigos. En una de ellas, aún me acuerdo lo que yo pensaba " Me encanta estar con él". Todas las paredes de esa casa estaban llenas de fotografias de ese verano, y en todas salia yo con esa sonrisa que él hizo que se hiciera más y más fuerte. Él me hacia ser feliz. Esas fotos me hicieron recordar un monton de momentos que hacia tiempo que los había arrinconado en el fondo de mi corazon.
Fui siguiendo las flechas, ya se iba acabando el rastro. Las fotos se iban haciendo más y más pequeñas. En una pared aparecian millones de fotos pequeñas de la fiesta mayor, como si fuera un collage.
Me encontraba delante de una foto enorme, en la que salia yo sola con Marc, cogidos de la mano. Reconocí esa foto al instante. Fue la que nos hizo su hermano este verano cuando estabamos en epoca de tonteo. Ese día nos lo pasamos genial, todo el rato en la piscina, jugando con su perrito.
Descubrí una última flecha que estaba debajo de la foto, señalaba el pomo de la puerta. Abrí la puerta. Llegué al jardín. De golpe las luces se encendieron y con ellas la música. Se escuchó : SORPRESA!
Mis lágrimas corrian por mis mejillas como si fuera una carrera, estaba feliz, feliz del todo, feliz como nunca. Sentía de nuevo que Marc estaba a mi lado, que no se había ido, pues aún lo quería.
Continuará...
martes, 26 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Capítulo 7: Cuando lo ves todo perdido, aparece un rayo de sol que te ayuda a seguir adelante
En capítulos anteriores: La relación de Ángela y Marc había acabado de la peor manera posible, con la muerte de mi mejor amigo. Yo estaba destrozada y no hacia nada más que mirar sus fotos y recordar esos momentos juntos. Llamaron a la puerta y al llegar al portal había un rastro de pétalos de rosa, y unas flechas. Las seguí. El viento levanto las hojas y las flores. Estaba en medio de una lluvia de flores y hojas cuando alguien me cogió por detrás. ¿Quién era?
Unos brazos me cogieron por la cintura e impedían que pudiera ver la cara de esa persona. Me acercó hacia ella. y sentía su aliento en mi nuca. Tenia una mezcla de sentimientos en mi interior. Estaba asustada, y por otra parte confiada. La manera por la que me cogió esa persona, me parecía como si le tuviera mucha confianza.
Cerré los ojos. Era la primera vez después de la pérdida de Marc, que estaba de esa forma, tan tranquila, tan confiada y relajada. La primera vez que mi rostro logró dibujar una pequeña sonrisa separada de lágrimas.
" Ha valido la pena venir hasta aquí, solamente para verte sonreír". Esa voy me sonaba. Mis ojos se abrieron como platos. No podía creer lo que había oído y lo que pensaba mi cerebro menos. Mi oído había asociado esa voz con una persona que hacía mucho tiempo que no veía, con alguien que era muy especial para mí. Intenté girarme y por fin mis dudas se resolvieron automáticamente. Era él. No me lo podía creer. Era uno de mis mejores amigos de mi ciudad : Eric. Hacia dos años que no lo veía. Había cambiado mucho: había crecido lo suyo, y era más tierno. Lo conocía desde siempre. De pequeños íbamos juntos a comprar el pan y de noche cuando nos dejaban en nuestras camas para dormir, él venía a mi ventana y nos escapábamos y nos íbamos a hacer el zombi por la avenida. Mi sonrisa se hizo enorme. Lo abracé con todas mis fuerzas, lo necesitaba más que nunca, aunque él estaba ahí, Marc ya no, y eso me dolía profundamente.
Me pusé a llorar y mientras él me acariciaba el pelo e intentaba consolarme. Esos intentos aunque me calmaban por dentro, no evitaban que las lágrimas salieran.
Me separó de él, cogiéndome por los hombros : " ¿Sabes que? Me quedaré lo que haga falta , y vas a estar bien te lo aseguro, voy a conseguir que se te pase un poco. ¡Anímate va! Que esta noche haremos los traviesos, pero no por la avenida sino por los eléctricos." Una carcajada salió de mi alma. Estaba feliz de que se preocupara tanto por mí, y que hubiera venido para ayudarme a pasar esta mala racha. Subimos a mi habitación para hablar de nuestras cosas. Me dio antojo de cerezas, fui a la cocina a coger unas cuantas y al volver me encuentro a Eric hablando con mi móvil susurrando. ¿ Con quién hablaba?
Me puse al lado de la puerta, procurando que Eric no me viera. Intenté escuchar lo que decía, pero apenas se le entendía. Sin querer, debí de moverme o él me vio o algo, y colgó rápidamente. Entré en la habitación y él como si nada. Dijo: " Me voy al baño." " ¿Con mi móvil? Dámelo, anda" Nos pusimos a reír los dos. Él era listo, pero no tanto como para borrar la última llamada recibida. Quería mirarlo, pero mis manos temblaban por una razón que yo aún desconocía. Cuando por fin me decidí, el móvil empezó a vibrar. Me estaban llamando. Contesté. Era Clara. Parecía preocupada y me dijo de quedar. A través de la rendija de la puerta se veía a Eric escuchando la conversación. Clara me dijo que no le contara nada a nadie, que era muy personal el motivo de su tristeza y que quedara con ella esa misma tarde, al cabo de dos horas. Nos citamos en el mismo lugar a la misma hora, como siempre. Y ahí es donde empezó un recuerdo inolvidable. Me presenté ahí. Estaba anocheciendo por momentos y llegó un punto en el que no se veía casi nada. Me senté en el banco que está al lado del parque, que era el lugar más iluminado, aunque solo tenía una farola al lado. Esperé durante unos diez minutos, cuando de repente, escuché música de fondo. ¿A esas horas, música a todo volumen? No era … normal. La fiesta venía de la casa del final de la calle. La curiosidad me mataba. Me levanté del banco, mirando hacia los lados para ver si Clara venía. Al ver que aún estaba yo sola entre la noche, me acerqué corriendo a esa casa, sin perder de vista el banco por si ella aparecía.
Asomé mi cabeza por la reja de la casa y me pareció ver gente conocida. Intenté controlar mis ganas de seguir cotilleando, pero las ganas de saber quien estaba ahí pudieron conmigo, y aún más cuando escuché una voz familiar: “Está a punto de llegar”. Volví al banco, ya cotillearía más tarde cuando Clara llegara.
Había pasado media hora, y ella seguía sin aparecer , ni siquiera había llamado ni nada. Empecé a preocuparme, a asustarme, y la llamé. Mis orejas se sorprendieron al oír como sonaba su móvil, y no me lo cogía. Volví a llamar, y otra vez escuché el tono de llamada y de nuevo nadie respondió. Insistí una tercera vez y me saltó el buzón directamente. Empecé a alterarme. Esperé 10 minutos más y volví a llamar. Esta vez el tono de llamada sonaba más cercano. Decidí seguir el sonido del móvil y me llevó a la casa donde estaban celebrando algo. Me planté enfrente la puerta y por arte de magia la música de la fiesta se paró en seco. El miedo y la intriga paralizaron mi cuerpo, y aún lo más increíble estaba por venir. Al cabo de unos tres segundos de estar yo ahí , frente a la puerta, quieta, ésta se abrió sola chirriando como si fuera una peli de miedo. Mis ojos se abrieron como platos. La sensación que experimenté en ese momento me recordó cuando descubrí el cuerpo de Marc sin vida en su casa. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Pensaba que algo muy malo podría llegar a pasar o ¿quién sabe? ¡A lo mejor ya había pasado y no había podido hacer nada por evitarlo! Me encontraba sola en la calle, frente a la puerta abierta. Estaba todo oscuro, solo estaba iluminado el paseo de piedras dentro del jardín de la casa misteriosa. Tenía miedo, estaba aterrada. Empecé a llorar en silencio. Se me escapó un suspiro y resonó por toda la noche. ¿Como acabará esa noche?
Para miiii pekeee y miii ermanaaastrooo!!! :) Gracias por estar ahí cuando más lo he necesitado.
PD: Alex que vaya bien por Italia te exare de menosss!!:)
PD: Alex que vaya bien por Italia te exare de menosss!!:)
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