viernes, 22 de noviembre de 2013

CAPITULO 22: LOS MENSAJES DE A

Pasaban los días y los mensajes de "A" eran cada vez más y más frecuentes. Hablaban sobre mi vida, sobre todo lo que yo hacia, como si alguien no tuviera otra cosa mejor que hacer que espiarme en todo momento.
Era un poco difícil de creer eso, pero sin embargo, era la única explicación, si no ¿ como alguien puede saber lo que he soñado? ¿ o que Carlos y yo nos hemos besado? Si no me dio tiempo ni de asimilarlo yo, ¡menos me dio para contárselo a alguien! En fin, la relación con Carlos iba yendo despacio como yo quería, ya que estando Isaac por medio... yo no quería que se sintiera mal ni nada.
Un día me lleve al pequeño al parque, de paseo, con  la casualidad que estaban ahí Carlos con una chica.
Me hizo gracia encontrármelo, pero no sabia quien era la chica que estaba con él. Se estaban persiguiendo, reían y tenían miradas de esas bonitas. No estaba celosa, o al menos eso pensaba antes y lo pienso ahora, pero me daba cosa que mi Carlos estuviera con una chica sin que yo supiera ni quien era.
Me senté en un banco mientras Isaac jugaba en los columpios y con otros niños del vecindario. Sin darme cuenta empecé a observar a Carlos, pero descaradamente, no podía quitarle los ojos de encima aunque quisiera, no sé qué fue lo que me pasó en ese momento. De repente, mensaje al móvil, como no de "A": Ya estamos otra vez mirando a quién no debes. No sigas por ese camino, te arrepentirás. - A.
Me giré y miré por todo el parque, no vi a nadie. ¿Quién me enviaba esos mensajes? Mientras pensaba en "A" , alguien me cogió por la cintura.
- Cariño ¿qué buscas? ¿porqué das vueltas?
Era Carlos, dios parecía que yo estuviera haciendo el ridículo pero bien hecho dando vueltas en medio del parque. Estaba muy nerviosa y él se dio cuenta.
- Laila ven. - Chilló Carlos.
Yo pensé: "¿Laila? ¿Qué Laila? Encima la trae cerca mío, pero ¿qué es esto? ". Aunque por fuera yo sonriera.
- Dayii, esta es mi prima, Laila. Ha estado mucho tiempo fuera, y ahora ha vuelto.
- Ayy hola Dayanna bonita. Encantada de conocerte, Carlos no para de hablar de ti.
Yo pensaba: " ¿Hola? No me vayas de falsa por favor.... No empecemos... Madre mía donde me he metido".
- Ayy Laila igualmente guapa! - Sonreí de nuevo.
No me dio mucha buena impresión que digamos la tal Laila, pero era su prima, tenía que llevarme bien con ella, por el bien de Carlos.
Isaac vino corriendo y me abrazó muy fuerte como asustado. ¿Quería esconderse? ¿De quién? Estaría jugando con otros niños, y todos nos lo tomamos a risa. Pero en verdad no era así.
Mensaje al móvil: " Te lo advertí. Ya estás metida hasta el cuello. Ahora te tocará averiguar muchas cosas, relacionadas con ella. - A."  ¿ Cómo que con ella? ¿Se refería a Laila?

domingo, 17 de noviembre de 2013

CAPITULO 21: COMO EN UNA PELICULA

Me encontré de repente en un sitio con mucha gente que no había visto jamás, parecía el mismo ambiente de una discoteca, pero la música costaba de entender. En un momento la gente se dividió en dos bloques y en el medio de ellos apareció alguien. Al principio era todo borroso, se podía distinguir que era un chico con planta vestido con traje y corbata, era interesante. Pero nunca hubiera imaginado que se tratara de él. Era Carlos. Me sonrío y poco a poco se acercó. A pesar de que ese sitio estaba lleno de gente para mí era como sí solo estuviéramos él y yo. A medida que se iba acercando mi corazón iba más y más deprisa, al igual que mi respiración, hasta que llegamos a estar tan cerca que podía notar el ritmo de su palpitar. Mi cara mostraba una sonrisa infinita, y me perdí en los ojos de ese chico fantástico. Me cogió de la mano, y me sacó de ese lugar. No nos fuimos muy lejos , solo cruzamos un par o tres de puertas, corriendo. Él primero y yo detrás, como en una película en la que los amantes huyen de los malos. Cruzamos otra puerta, y Carlos la cerró de un portazo detrás de mí. Me apoyó a ella. Me miró a los ojos, a pocos centímetros de mi boca, nariz con nariz. Las palabras no tenían la necesidad de aparecer. Cerré los ojos y empecé a notar sus besos en mis labios, sus manos en mi cadera. Mi cuerpo estaba ahí pero yo estaba muy y muy lejos, más allá de las nubes. Yo le acariciaba el pelo con fuerza, y los besos seguían teniendo la misma fuerza a pesar del tiempo que duraba. Sonó un móvil, mi reacción: "mierda, estúpido móvil", mientras que Carlos se limitó a coger el móvil y tirarlo a un sofá que había al lado. Me volvió a coger como si no hubiera pasado nada, seguía con esos besos, mi debilidad. Me tiró al sofá y yo riéndome. Quería hacerse el gracioso en todo momento. Le mordí el labio como diciendo " yo también puedo hacerme la graciosa" , se alejó de mí y me dijo: " No empieces a jugar.... que acabaremos....."
- ¿Mal? - acabé su frase yo.
- En todo caso sería demasiado bien, ¿no crees? - me guiñó el ojo y seguía besándome, con una pasión que nunca se terminaba, con sus bromas de vez en cuando. 
Cada vez estaba más segura de lo que sentía por Carlos, estaba enamorada de él. Estaba muy a gusto con él. 
De repente no explico como sucedió pero todo desapareció: esa habitación, esas paredes grises, esa puerta del final, e incluso Carlos. Todo se desvaneció y se volvió negro. Cuando el color volvió estaba de nuevo en casa de Marc, con Isaac durmiendo a mi lado. ¿Era una broma? ¿Todo había sido un sueño? Pues me pareció más real que la vida misma. Me arrepentía de haberme despertado, ¿qué habría pasado si me hubiera quedado con Carlos en ese sofá? Creo que ya sé lo que hubiera pasado. Sin duda había sido un sueño de lo más interesante. 
Me mordía el labio sin parar, con una sonrisa de tonta que no me aguantaba. Sonó mi móvil, un mensaje sin leer. " Soñar con quien no debes en su casa... mala idea querida Dayanna, te vas a arrepentir. - A". 

lunes, 11 de noviembre de 2013

CAPITULO 20: Sus besos

Esos ojos marrones que hipnotizaban a cualquiera, esos labios que daban ganas de besarlos....
- Hola Dayii.
Y se me olvidaba la voz tierna que me llevaba a las nubes.
- Hola Carlos.- Respondí contenta de verle. 
Hacia mucho que no le veía. Resulta que venía a verme para disculparse de la escenita de Ángela, y por otra cosa que no quiso decirme en ese momento. Isaac aún dormía así que mirábamos de no levantar mucho la voz para no despertarle. Una de las veces que me giré para comprobar que el pequeño estaba bien, cuando volví la cabeza hacia Carlos, su reacción fue un poco atrevida, pero que no estuvo nada mal. Me plantó un beso como ese que me dio en el colegio de mi hermana. Me dejó sin aliento. Y nos quedamos sin palabras. 
Solo nos mirábamos y era como si fuera un diálogo de lo más interesante. 
Me cogió de la mano y me dijo:
- Dayanna, tequiero. Ya no puedo ocultarme más. 
- Carlos, no me lo esperaba. - No pude evitar que me sacara una de mis mejores sonrisas. 
- ¿Quieres intentarlo?
- Carlos, lo que me despertabas antes aún está ahí, no ha cambiado nada...
- ¿Pero?
- Pero que yo ahora me tendré que hacer cargo de Isaac, no puedo empezar una relación y empezar a cuidar un niño las 24 horas a la vez. 
- Ya te entiendo. Y si de vez en cuando me voy pasando y ¿vamos hablando y tal?
- Vale, me parece bien. - Ahora que Carlos volvía no quería que se fuera otra vez.
Antes de volver dentro de casa, me dio otro beso, este fue mejor aún. No sabía muy bien lo que sentía por Carlos, pero estaba a gusto con él. 
Volví a sentarme en el sofá, con una sonrisa de oreja a oreja. De repente tuve un escalofrío, me dio una mala sensación, no sé muy bien de qué, como si me observaran y tuviera que pasar algo malo a raíz de ello. 
Miré a mi alrededor, y al no ver nada extraño me tranquilicé. Llevé a Isaac a su cama, y yo me quedé tumbada a su lado. 
Cuando me quise dar cuenta ya era muy tarde. Miré la hora del móvil, y vi 3 mensajes. Uno de mis padres, dándome ánimos y suerte. Otro de Carlos diciéndome que me quiere. Y el tercero... desconocido que ponía: " Él no te lo perdonaría, el comienzo de tu fin ha empezado. Besos. A." 
Que extraño. "Será una broma", pensé y desee. 
Y aunque estaba un poco nerviosa, el cansancio me pudo y me quedé dormida al lado de Isaac. 

viernes, 8 de noviembre de 2013

CAPITULO 19: ISAAC

Llegue al hospital. Se respiraba tranquilidad pero era algo muy desagradable. Solo entrar me dio un escalofrío, Isaac cogido de mi mano interrumpió: ¡Quiero ver a mamá!
Chillaba sin parar, hasta que por fin nos encontrábamos delante de la puerta de la habitación donde descansaba Gloria. El pequeño entró primero, me pareció correcto dejarlos solos un rato, mientras yo esperé  detrás del cuarto. Un médico se acercó a mí en ese instante:
-          Perdone, ¿es usted familiar de Gloria Pastor?
-          Mmm, sí, bueno soy amiga de la familia y cuido de su hijo.
-          Bien, ¿sabe si hay algún pariente cercano con el que podamos contactar?
-          No, no lo sé.
-          Nos consta que ha tenido dos hijos, ¿sabe usted dónde están?
-          El pequeño está dentro con ella, y el mayor murió hace ya un tiempo. Era muy amigo mío, Gloria lo perdió y se quedó sola con Isaac.
-          Vaya, lo siento.
-          Cosas que pasan. Por cierto, ¿cómo se encuentra ella?
-          Está enferma. Le conviene estar aquí durante unos días. No le puedo decir nada más lo siento.
-          Y ¿qué pasará con Isaac?
-          Son solo unos días, de momento puede quedarse con usted.
-          Muchas gracias doctor.
-          De nada. La hora de visita se está acabando, váyanse a casa.
-          De acuerdo.
Isaac salió de esa habitación feliz, después de ver a su madre aparentemente bien. Me lleve a Isaac a casa de mis padres, les explique todo, y más o menos lo entendieron. Pero aún así no quisieron ayudarme a cuidar del niño. Mi pregunta era: ¿cómo podría cuidar de Isaac y asistir a las clases de la uni al mismo tiempo? Tendría todo el fin de semana para pensármelo.
Cogí mis cosas y me fui con Isaac a su casa a dormir. Ese día había sido intenso para él así que se quedó dormido en breve. Mientras él dormía, yo le observaba y le acariciaba el pelo. Me acordaba tanto a Marc, después de tanto tiempo aún seguía estando presente en mi vida.

Sonó el timbre, volviéndome al mundo real. Sin despertar a  Isaac, me levanté y fui a la puerta para ver quién era. Hacía tiempo que no me llevaba una sorpresa tan grande.

jueves, 7 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 18: CAMBIOS

Después de la escenita con Román, no volví a saber de él en muchísimo tiempo. Y de hecho mi vida cambió por completo. Me centraba tanto en mis estudios que dejé de lado a toda mi gente y a muchos no los  he vuelto a ver. Recuerdo que un día recibí un mensaje de Gloria, la madre de Marc y de Isaac: " Dayii, ven cuando puedas por favor".
Nada más ver ese texto me dirigí hacia su casa. Durante todo el camino estuve pensando que pasaba, estaba muy preocupada, demasiado. Al llegar por fin pude saber que ocurría, pero ojalá no hubiera tenido tantas ganas.
Vi a Isaac, que cuando me vio me cogió y parecía que no me soltara nunca, estaba contento, feliz. Me daba esperanzas para creer que era una buena noticia lo que su madre me quería contar. Cuando el pequeño se fue al jardín entré dentro de la casa y ahí la vi a ella.
Gloria no tenia tan buen aspecto: tenia muchas ojeras de no haber dormido en días, iba con la ropa sucia, y parecía que tuviera los ánimos por el suelo.
- Dayii, menos mal que has venido. Te tengo que contar una cosa.
- Gloria, hola, ¿qué pasa? ¿va todo bien?
Gloria empezó a llorar, y en ese momento comprendí que nada iba bien. Ella estaba demasiado cansada y derrumbada como para hablar y contármelo todo, así que la abracé y le dije que se fuera a la cama que descansara y yo cuidaría de Isaac toda la tarde. Ella sonrió, hacía mucho que no la veía sonreír.
Isaac y yo nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores de su casa. Parecía mentira que después de todo el tiempo que había pasado ya después de lo de Marc, todo me seguía recordando a él.
Le echaba de menos, demasiado. Y de hecho aún seguía soñando con él.
Mientras yo pensaba en Marc, Isaac se fue corriendo hacia un montón de gente y empezó a chillar y abrazar a todo el mundo, estaba emocionado. Al fijarme más, vi quien eran: los amigos de Marc. Todos habían cambiado. No me acuerdo muy bien de sus nombres, ni de sus caras, pero cuando me vieron empezaron a susurrar y a mirarme todo el rato. Llamé a Isaac, y seguimos con nuestro paseo.
Empezaba a oscurecer y volvimos a casa de Gloria. Al llegar había una ambulancia en la puerta, y unos médicos que cogían a Gloria y se la llevaban. Teresa, una vecina nos contó que Gloria la había llamado y cuando fue para allá nadie contestó y por eso llamó a los médicos. "Dayanna, bonita, quedate tu con Isaac esta noche, y mañana ve a verla al hospital".
Isaac no paró de llorar, su cara de felicidad desapareció. Cogimos lo necesario de Isaac y me lo llevé a mi casa a pasar la noche. Pasamos una mala noche, tanto Isaac como yo. Y al día siguiente nos despertamos pronto para ir al hospital. ¿Quien me iba a decir que después de ir al hospital mi vida cambiaría por completo?