viernes, 15 de agosto de 2014

Capitulo 28: En un abrir y cerrar de ojos

En un abrir y cerrar de ojos me encontré con una familia a mi alrededor, de la cual yo hacia el papel de madre. Parecía mentira pero en realidad habían pasado bastantes años. Después de haber pasado tanto tiempo con Eloi empezamos una relación que duró 5 años, después nos casamos. Isaac ya tenía 15 años y por tanto a mí me quedaba nada y menos para cumplir los 30. Me quedé embarazada y naciste tú, mi pequeña Allena.
Todas estas historias por muy antiguas que sean las recuerdo como si las estuviera viviendo de nuevo. Mi época de instituto, con mis amigos de esos años, y sobretodo con Marc. Mi querido Marc, por mucho tiempo que haya pasado, te sigo echando de menos. Lo que sentí por ti no lo he vuelto ni volveré a sentirlo jamás.
- ¿Pero quieres a papá verdad?
- Claro que le quiero, pero es que el primer amor nunca se olvida, princesa.
Te he explicado todo esto para que entiendas que todo puede cambiar de un momento a otro. Por muchos amigos que tengas hoy, a lo mejor mañana ya no están. Lo único que perdura es la familia que tenemos y la que creamos.
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ALLENA: Esta es la conversación que tuve con mi madre, Dayanna, antes de que ella se fuera a otro mundo, en paz, llorando, emocionada por las historias que me estaba contando sobre su juventud. Historias que me hicieron llorar y reír, historias que sobretodo me hicieron entender el porqué de cómo actuaba mi madre en cada situación. Siguiendo su ejemplo quiero contarte mi historia a ti también, y cuando salgas de mi barriga, seas Sara o seas Marc, te la contaré mi pequeño tesoro.

martes, 21 de enero de 2014

Capitulo 27: Eloi

Esa tarde pasó más rápido de lo normal. cuando me quise dar cuenta ya era de noche. Isaac se encerró en su habitación a hacer deberes y sus cosas. Cuando faltaba una hora para que Eloi viniera me acordé de que habíamos quedado. Me arreglé corriendo y intenté puse la casa en orden, al menos que estuviera decente. Sonó el timbre. Era él. Su mirada despertó algo en mi, algo que no sabría describir, algo que ya había sentido, algo sorprendente. Me miró de abajo a arriba. Se mordió el labio. Me hizo sonreír.
El motivo por el que él estaba en casa no era con motivos extraños y malos, era para conocernos mejor. Aunque la gente si le explico esto diría que es para ir a la cama.
Eloi y yo estuvimos muy bien. Empezamos a hablar de dónde éramos los dos y nuestras historias. Le conté lo de Marc, y des de ese momento su forma de mirarme cambió. Era diferente.
Se hizo tarde. Eloi se queria ir. Se fue. Y yo con más ganas de estar con él. Me resultaba familiar.
Los días siguientes Eloi estaba como más pendiente de mí. No entendí el porqué de su actitud, pero confié en él.  Hasta intentó llevarse bien con Isaac y se lo llevaba por ahí alguna tarde.
Por una vez parecía que el destino me sonreía, y esta vez no había peligro, yo no lo notaba. Por una vez, el hueco de Marc, estaba disimulado con el trocito de mi corazón que ocupaba Eloi.
Solo éramos amigos, Eloi y yo. Pero estábamos muy a gusto. Para mí era como de la familia. Yo no pretendía ser algo más. Al menos no en ese momento.

jueves, 16 de enero de 2014

Capítulo 26: Una nueva vida

Los días siguientes sin Carlos y sin Ángela en mi vida, no fueron una maravilla, pero tampoco un desastre. Me dediqué a cambiar el rumbo de mi día a día. Quería y necesitaba un cambio. Me dediqué (a parte de criar a Isaac) a mi carrera, que lo aprobé todo, así que yo con 22 años ya tenía mi título de Maestra de Educación Infantil. 
Busqué trabajo y por suerte lo encontré y no muy lejos de casa. Era en la guardería que fue Isaac. Parte de mi sueldo lo intenté ahorrar para poder decorar la casa a gusto de Isaac y mío. Queríamos pintar, poner cuadros de fotos de Marc y Gloria con nosotros dos claro. Éramos todos una familia unida, aunque Gloria y Marc ya no estuvieran en este mundo. 
Isaac y yo pudimos seguir adelante, pero con algo dentro que nos decía: ¿los volveremos a ver? 
Intentábamos esconder esta pregunta, para evitar que nos trataran de locos, además que sabíamos que era imposible verlos despiertos. En nuestros sueños siempre aparecían. 
El tiempo a partir de esos días pasó muy rápido. cuando pasaba un mes entero parecía que solo hubiera pasado un maldito día con sus 24 horas. 
Isaac fue aprobando todos los cursos con muy buenas notas además. Me daba la sensación que cada 10 que sacaba se lo dedicaba a su madre para que ella estuviese orgullosa de él, estuviera donde estuviera. 
Mi familia aprendió a aceptar a Isaac, y a la responsabilidad que yo tenía con él. Isaac se dio cuenta de que mi familia era la suya también. 
Un día cuando me desperté oí un ruido muy fuerte, como si algo se cayera, parecía una caja con cristal, seguido de unos gritos muy altos. Salí a ver qué pasaba. " ¿Pero está usted loco? ¡Quiere vigilar un poco? ¡Que mis padres se han gastado una fortuna en esta vajilla!"
Estaban de mudanzas. Un chico joven estaba entrando cajas a la casa. Era moreno y no muy alto, a parte tenía un cuerpo un poco ancho, aunque parecía interesante. Luego otro chico salió de la casa, a buscar más cajas y a mirar mal al conductor del camión de la mudanza. Este chico era rubio y alto, era el sueño de cualquier chica hecho realidad. Me di cuenta de la cara de tonta que estaba haciendo yo hacía un buen rato, me dí una colleja en la mejilla y volví dentro de casa. 
Esa misma tarde, mientras Isaac estaba en el colegio, sonó el timbre. Abrí la puerta. 
- Hola somos los nuevos vecinos de la casa de enfrente. Somos hermanos. Nos llamamos Eloi y Max. 
- Ah sí. (se me escapó una sonrisa tonta) Encantada, yo soy Dayanna, vivo con Isaac, que ahora está en la escuela. 
- Mmmm madre soltera no? - dijo Max, el moreno de cuerpo ancho, alias: el feo. 
- Callate estupido, eso no es asunto nuestro- soltó Eloi, el guapo que me tenía más loca cada segundo que pasaba. 
Max se enfadó por la contestación de su hermano y se fue, pensando que Eloi le seguiría pero no fue así. 
- Oye no conozco a nadie, ¿te importaría si esta noche vamos a tomar algo por aquí cerca y me enseñas el pueblo?
Me encantó la proposición pero no podía aceptarla por varias razones,  a parte de que no lo conocía,  la razón con más peso era que tenía que cuidar de Isaac.
- Mejor vente aquí esta noche tomamos algo y charlamos, tengo que cuidar de Isaac. Si se quiere venir tu hermano como quieras. Parecéis majos. 
- De acuerdo, a las 10 estoy aquí ¿te parece? 
- Genial, hasta la noche. 
- Hasta la noche, Dayi.- me guiñó el ojo, pero no de una manera normal, sino de una forma peculiar, que hizo que el tiempo y mi cuerpo se paralizaran a la vez. Mi cabeza y mi cuerpo no estaban seguros de la invitación que mis impulsos y mi boca acababan de hacer a dos extraños. 
¿Qué podría salir mal? 

sábado, 11 de enero de 2014

Capitulo 25: la carta y la verdad.

Después del pequeño y emocionante discurso de Isaac, nadie llegó a pensar que algo impresionante faltaba por suceder. Pues estaba a punto de llegar la que faltaba, que aunque nadie la invitó (que yo sepa), se presentó como si nada. Ángela.
Ella estaba acostumbrada a ser el centro de atención, y en la ceremonia de Gloria no iba a ser diferente. Escogió nada más y nada menos que una vestimenta no muy adecuada digamos a la ocasión. Era una ceremonia para despedir a Gloria! No una fiesta! Y Ángela apareció con sus gafas de sol (aunque estaba el día nublado), con su peinado recién salida de la peluquería, con un vestido que no tapaba casi nada.

Me pareció una falta de respeto importante. Y al verla me entraron unas ganas de echarla, que no se como las pude contener. Todos los asistentes centraban su mirada en ella, al menos todos los chicos y hombres que habían. Las mujeres nos fijábamos sí, pero para decirle cosas que no eran de gran agrado para ella.
Por suerte la ceremonia estaba terminando, y todos los invitados se iban yendo, menos Ángela. Me cogió y me empezó a decir que lo sentía y cosas así como "Gloria era una gran mujer", y yo pensando: " ¿ Y tú qué sabes? ¡Si no has hablado casi con ella!" Pero en fin, agaché la cabeza dije sí sí, y desee que se fuera, pero no se iba nunca o eso parecía.
Fui a hablar con Isaac, que aún no había salido de la habitación de Marc. Se había quedado dormido. Me tumbé a su lado y le miré mientras dormía. Me di cuenta que en su mano tenía un sobre, ¡ponía Dayanna!
Lo cogí sin pensarlo dos veces. Dentro había una carta escrita a mano. Era de Marc.
A penas podía leer lo que ponía, solo con saber que era de Marc ya mis ojos empezaron a llorar. Cuando me conseguí calmar pude leer algo:
" Dayanna, no sé para que escribo esto, alomejor ni siquiera tendré el valor suficiente para darte esta carta. Supongo que la escribo para desahogarme, para contar todo lo que pienso, y sin darme cuenta he escrito tu nombre. En estos tiempos sé que estamos distantes, desde que estoy con Ángela no tengo tiempo para nada ni nadie. Me absorbe todo el día, y aunque me encanta estar con ella, a veces cansa. Hecho de menos ese verano cuando tu y yo estábamos en mi piscina ¿ recuerdas? Si lees esto fijo que se te aparecerá esa sonrisa tonta que tanto me gustaba, y me gusta ahora. No sé que pasará, ni mañana ni dentro de unos años, pero lo que tengo muy claro es que quiero que formes parte de mi vida. No quiero perderte. Fuiste la primera chica de la que me enamoré, y eso deja marca. Soy orgulloso, lo sé. Y por ese motivo no puedo agachar la cabeza e ir detrás tuyo, diciéndote que lo siento y que yo también quiero estar contigo. Aunque me muera de ganas de hacerlo. Te quiero pequeña. Siempre tuyo, Marc. "
Me quedé paralizada, sin saber que hacer. Con los ojos llenos de lágrimas por derramar, que al salir de la habitación salieron de golpe al ver una escena que más que dolor creo que fue la excusa perfecta para echar a dos personas de mi vida.
Vi a Carlos y a Ángela besándose. Fui corriendo hacia ellos, los cogí de los brazos y los empujé hasta la salida, y cerré la puerta detrás suyo, sin dejar que nadie pudiera decir ni una sola palabra.
Me daba la sensación que esa decisión marcaría mi vida para siempre.

lunes, 6 de enero de 2014

Capitulo 24: La despedida más dolorosa.

Después de todo ese follón que se había montado por culpa de Carlos, Laila y mía en verdad también, decidí pasar página. Yo quería a Carlos, ¡ y de qué manera! Pero no podía soportar que Laila estuviera por ahí tocando las narices. Intenté hacerme su amiga y creo que es lo mejor que se me ha podido ocurrir en la vida. Le presenté a mis amigos incluso me la llevé de fiesta en más de una ocasión. A veces parecía que la amistad que tenía con ella fuera real, y hasta me lo llegué a creer en algún momento: gran error.
Pasaron los días y me enteré que ya había hecho algunas de las suyas: hablar mal de mí a mis amigos que por supuesto me lo dijeron. Algunos de ellos se pusieron de su parte y hoy en día mi relación con ellos es tensa por culpa de esa.... ejem... de Laila. Pero en fin! Almenos mi relación con Carlos ahora era más sana.
Íbamos a nuestra bola sin nadie de por medio.
Un 14 de agosto recibí una noticia: la madre de Isaac, Gloria, había muerto. Eso suponía un cambio muy importante en mi vida. Con casi 21 años de edad que yo tenía en ese entonces tenía que cuidar de un niño hasta que fuera mayor de edad, almenos esa era la voluntad de su madre.
Isaac ya llevaba tiempo sin ver a su madre, pero cuando se lo dije le afectó muchísimo, cosa que es normal. Pero no lloraba sino que se quedó parado y andaba por ahí como si no tuviera alma.
Gloria había querido que yo me quedara con su casa y con la custodia de Isaac, a más de dejarnos un dinero que ella tenía ahorrado para asegurar el bienestar de su hijo.
Carlos intentó ayudar al máximo y se mudó a casa de Isaac conmigo y con él. Yo empecé a trabajar de monitora de comedor en el colegio de Isaac y estudiaba de tardes en la universidad. Carlos estudiaba de mañanas y algunas noches trabajaba en una empresa de trabajo temporal. Al pequeño le costó un poco acostumbrarse a tanto cambio de golpe, pero confiaba en mí y en Carlos, y sacó fuerzas de donde fueras para vivir el día a día.
En esa época más de una vez me puse delante del espejo y me miré y pensé cuanto había cambiado mi vida en tan poco tiempo. Vivía en la casa de Marc, de mi Marc, que aunque él ya no estuviera vivo, estaba presente siempre en mi mente, siempre había sido alguien especial para mí. Él cambió mi vida cuando apareció en ella y cuando se fue.
Hicimos una ceremonia para despedir a Gloria, con todos sus familiares que para sorpresa para mí vinieron todos. Me cogieron y me desearon suerte y fuerzas para salir adelante, me dijeron que yo era de la familia des del mismo momento en que miré a los ojos a Marc.
Isaac quiso decir unas palabras delante de todos que dejaron paralizados a todos los presentes que acudieron a la ceremonia.
"Mi mamá ha sido la mejor que ha podido existir. La persona más buena y mimosa que ha podido existir. Ha podido cuidarme siempre, nunca me ha faltado de nada, y aunque papá se fuera ella seguía cuidándome lo mejor que ella podía. Cuando Marc murió, ella no se derrumbó porque quería que yo la viera bien. Se preocupaba por mí y para que yo estuviera bien, por eso escogió a Dayi para que me cuidara cuando ella estaba mala. Dayi nos ha ayudado en todo momento desde la muerte del tete, y para mí es como mi hermana mayor. Mamá no se tenía que haber ido tan pronto. Quiero ir con ella! Mamá! "
Isaac se fue a la que era la habitación de Marc y lloró de una forma exagerada. Los que oímos esas palabras nos quedamos sin palabras y se escucharon comentarios tipo: "que injusta es la vida! " que venían curiosamente de los parientes más lejanos y más incomunicados para pedirles ayuda.
Ese día fue impactante para todos.