-Segunda parte
Fui por última vez al IES. Nunca me hubiera imaginado sentir lo que sentí: un extraño sentimiento, como si me diera lástima dejar ese centro donde había vivido tantas cosas, y la verdad, me dolía dejar atrás ese instituto y con él, a muchas personas que se habían convertido en algo esencial en mi día a día.
Entré por la rampa de los profes, sin dejar de mirar hacia el patio ( el huerto, las escaleras, el rincón...) , en especial al banco, ese banco donde había pasado casi todos los recreos de primero y la mitad de los de segundo de bachillerato. Empecé a recordar momentos del año anterior, como cuando una amiga me puso la cabeza como un bombo y el brazo rojo de llevarme por todo el patio solo porque un chico muy mayor que ella le había pedido salir. No pude evitar derramar alguna que otra lágrima antes de llegar a conserjería.
Cerré la puerta detrás de mí. Por esos pasillos no había nadie, solamente algunos profesores, nadie más.
Giré hacia la izquierda, directa a mi clase. Estaba nerviosa, ese día me iban a dar las notas de la selectividad, era demasiado para mí. Cada vez mis pasos ern más pequeños y más lentos, no quería llegar nunca a mi clase, no quería ver los resultados de los exámenes. Tenía miedo. Estaba cerca de las escaleras, a punto de subirlas, pero noté algo diferente, no sabría muy bien el que, pero notaba algo distinto. Me paré. Miré el techo. Luego a mi derecha, donde estaban las clases de segundo, me invadía el recuerdo. Todo parecía igual que siempre: las paredes amarillas con sus puertas azules y las papeleras vacías encima de los radiadores llenos de papeles de plata del bocata. Giré la cabeza hacia el pasillo de tercero: las paredes seguían siendo amarillas y las puertas azules, pero no todas. La de tercero "b" tenía un color oscuro, cerca del negro. Me quedé estrañada sin saber el porqué de ese cambio. Me dirigí a esa clase, era la escusa perfecta para no ir a la mía.
Llegue a tercero B. La puerta estaba entornada, se podía ver des del pasillo que dentro había mucha luz. El color oscuro era de una cartulina qque la habían enganchado a la puerta con grapadora. Al lado del pomo, en color blanco había algo escrito: " yo me encargaré de que nadie te olvide". Miré a la pared, la lista de alumnos de esa clase y me fijé que era el grupo de Ángela. Su nombre estaba subrayado de color rosa y al lado ponía unas palabras que me dejó bien claro sus sentimientos.
¿Que ponía? ¿Que había en la clase? ¿Tenía algo que ver con Marc? Todo esto en el próximo capítulo!
jueves, 21 de julio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
Capítulo 11: un sueño de lo más intenso, ¡tanto que parecía real!
Poco a poco todo volvía a la normalidad después de la pérdida de mi amigo. Poco a poco, volví a ser la misma de siempre, siempre teniendo en cuenta a Marc. Una noche tuve un sueño muy extraño: volvía a vivir el mismo día en que él se fue, las mismas imágenes. Me encontraba en el parque, fui corriendo hacia su casa y la puerta estaba mucho más abierta de lo que recordaba. Entré en su habitación y encontré de nuevo , el cuerpo de mi mejor amigo tumbado en la cama, ensangrentado, sin vida. En frente de mí había otra persona que me daba la espalda. No sabía quién era y sin pensarlo le cogí del brazo pidiéndole explicaciones fuera quien fuera. Esa persona se giró y me dejó sin palabras.
Mi cerebro no podía creer lo que mis ojos decían ver. Era... ¿ Marc? Lo miré y me giré para ver el cuerpo que estaba muerto en la cama. ¿ Veía doble? Definitivamente, me estaba volviendo loca. No paraba de tartamudear, estaba nerviosa y confusa.
Entonces, Marc me sorprendió, como solía hacer siempre. Me cogió de los hombros y me miró con unos ojos transparentes, eran esos ojos que a mi tanto me gustaban. Aquellos ojos de color marrón oscuro. Me quedé un buen rato embobada mirándolos. Era Marc, era mi mejor amigo, era él, no había ninguna duda.
"Cielo, te he echado de menos. Pensaba que no volvería a verte" . Al oír esas palabras que salían de sus labios, no pude evitar que unas lagrimillas se escapasen de mis ojos. Él me acarició la mejilla con ternura secando las lágrimas que deslizaban por mi rostro.
Escuché un ruido, era como si alguien subiera una ...¿persiana? Venía alguien, de eso estaba totalmente segura. Marc me cogió de la mano y saltando por la ventana, llegamos al jardín. Nos asomamos con sigilo, para ver todo lo que pasaba en la habitación sin que nadie nos descubriera y entonces él alucinó. Vio como mi doble observaba el cuerpo de mi mejor amigo ensangrentado, empezaba a llorar y a decir que le quería muchísimo, que me arrepentía de haber pasado de él durante todo ese tiempo solo por ir detrás de Carlos. Marc se frotó los ojos, ¡ no podía creer que habían dos Dayannas! Me volvió a coger de la mano, pero esta vez no me arrastró a ningún lugar. " ¿ De verdad soy tan importante para ti? ¡Mírate, estás llorando y chillando, sin parar para respirar si quiera, sólo porqué uno se ha muerto!"
En ese momento, no me pude contener, le tuve que decirle la verdad, lo que sentía en verdad por él. " Es que... tú no eres uno cualquiera. Eres la persona que más me importa..." Marc, puso una cara extraña como si no supiera de lo que estaba hablando, y me giró la cara, miró a otro lado. "Ya... ¿ y como está Carlos? ¿ cómo te va con él?"
Sabía donde él quería acabar. Sabía que querría decir.
"Supongo que estará bien, no lo sé.. ni quiero saberlo. Me di cuenta de que no lo quería tanto como yo creía. He tenido que perder a alguien muy valioso para recuperar a Carlos, para que se dé cuenta de que existo. Eso no vale la pena. Quién quiero de verdad es a ti. Tú, y estar contigo, es lo que quiero de verdad. Alguien que pase lo que pase esté a mi lado, alguien que me trate con la ternura a la que tratan a las princesas, a alguien tan especial como tú. Quiero estar contigo siempre, por eso cuando te vi a ti tumbado en tu cama sin vida me puse de esa forma. Porqué por culpa de algo que pasó, yo ya no podría verte de viejecito, besarte otra vez o ver tus ojos una vez más."
Después de mi discurso, me sentía aliviada, como si me hubiera quitado un peso de encima pero ahora estaba impaciente. ¿Qué opinaba Marc de lo que había dicho? Él se encontraba delante de mí, con la mirada perdida en la piscina que se encontraba detrás de mí. Por fin, cuando menos me lo esperaba, me miró a los ojos. Se acercó a mi oído y me susurró: "Siempre estaré contigo, cuidándote y haciendo que todo te salga bien, que todos tus deseos se hagan realidad y cumpliendo todas las promesas que te hice en un principio.
¿Y sabes por qué?" Durante unos segundo se oyó un tranquilo silencio, que parecía no acabarse nunca, hasta que él lo rompió. " Porqué te amo." Me cogió de la cintura, sonreí. Me miró a los ojos fijamente, y volví a caer embobada con aquella mirada que me hipnotizaba. Nuestras caras se iban acercando lentamente , hasta que finalmente sus labios rozaron los míos. Ese beso, fue mejor que aquellos que recordaba del verano pasado, fue el más especial de todos. Estaba en una nube de la que no quería bajar, pero tarde o temprano sabía que tenía que salir de ahí.
Un ruido nos asustó, apartándonos el uno del otro. Parecía como el de una alarma, una alarma de un coche.... ¡ una alarma de despertador, mi despertador! Entendí todo en el momento. No quería irme de ahí. No quería dejar a Marc, no quería perderle de nuevo, ¡no quería! Intenté pensar mil y una formas para no irme de ahí, para impedir que yo me despertara, pero fue inútil. "Tienes que irte. No olvides lo que te he dicho, iba totalmente en serio."
Entonces todo se volvió negro. No veía nada, absolutamente nada: ni a Marc, ni su jardín, ni su casa, ni su piscina, nada. Abrí los ojos y pude confirmar que todo había sido un sueño, volvía a estar en mi casa, tumbada en mi habitación. Los rayos del sol entraban por la rendija de la persiana como cada mañana de verano. La puerta de mi habitación estaba entornada tal y como yo la dejaba siempre, con la zapatilla de estar por casa entre la puerta y el marco para que no se cerrara por el viento. Encima de mi cabeza, en la pared, el marco con una foto de Marc. Todo parecía como siempre, tan tranquilo y normal como siempre.
Como si lo del sueño no hubiera sido nada, como si solo hubiera sido... lo que había sido en verdad... un sueño.
¿ Qué pasó después del sueño? ¿Fue realmente un sueño?
FIN DE LA PRIMERA PARTE. GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA.
Mi cerebro no podía creer lo que mis ojos decían ver. Era... ¿ Marc? Lo miré y me giré para ver el cuerpo que estaba muerto en la cama. ¿ Veía doble? Definitivamente, me estaba volviendo loca. No paraba de tartamudear, estaba nerviosa y confusa.
Entonces, Marc me sorprendió, como solía hacer siempre. Me cogió de los hombros y me miró con unos ojos transparentes, eran esos ojos que a mi tanto me gustaban. Aquellos ojos de color marrón oscuro. Me quedé un buen rato embobada mirándolos. Era Marc, era mi mejor amigo, era él, no había ninguna duda.
"Cielo, te he echado de menos. Pensaba que no volvería a verte" . Al oír esas palabras que salían de sus labios, no pude evitar que unas lagrimillas se escapasen de mis ojos. Él me acarició la mejilla con ternura secando las lágrimas que deslizaban por mi rostro.
Escuché un ruido, era como si alguien subiera una ...¿persiana? Venía alguien, de eso estaba totalmente segura. Marc me cogió de la mano y saltando por la ventana, llegamos al jardín. Nos asomamos con sigilo, para ver todo lo que pasaba en la habitación sin que nadie nos descubriera y entonces él alucinó. Vio como mi doble observaba el cuerpo de mi mejor amigo ensangrentado, empezaba a llorar y a decir que le quería muchísimo, que me arrepentía de haber pasado de él durante todo ese tiempo solo por ir detrás de Carlos. Marc se frotó los ojos, ¡ no podía creer que habían dos Dayannas! Me volvió a coger de la mano, pero esta vez no me arrastró a ningún lugar. " ¿ De verdad soy tan importante para ti? ¡Mírate, estás llorando y chillando, sin parar para respirar si quiera, sólo porqué uno se ha muerto!"
En ese momento, no me pude contener, le tuve que decirle la verdad, lo que sentía en verdad por él. " Es que... tú no eres uno cualquiera. Eres la persona que más me importa..." Marc, puso una cara extraña como si no supiera de lo que estaba hablando, y me giró la cara, miró a otro lado. "Ya... ¿ y como está Carlos? ¿ cómo te va con él?"
Sabía donde él quería acabar. Sabía que querría decir.
"Supongo que estará bien, no lo sé.. ni quiero saberlo. Me di cuenta de que no lo quería tanto como yo creía. He tenido que perder a alguien muy valioso para recuperar a Carlos, para que se dé cuenta de que existo. Eso no vale la pena. Quién quiero de verdad es a ti. Tú, y estar contigo, es lo que quiero de verdad. Alguien que pase lo que pase esté a mi lado, alguien que me trate con la ternura a la que tratan a las princesas, a alguien tan especial como tú. Quiero estar contigo siempre, por eso cuando te vi a ti tumbado en tu cama sin vida me puse de esa forma. Porqué por culpa de algo que pasó, yo ya no podría verte de viejecito, besarte otra vez o ver tus ojos una vez más."
Después de mi discurso, me sentía aliviada, como si me hubiera quitado un peso de encima pero ahora estaba impaciente. ¿Qué opinaba Marc de lo que había dicho? Él se encontraba delante de mí, con la mirada perdida en la piscina que se encontraba detrás de mí. Por fin, cuando menos me lo esperaba, me miró a los ojos. Se acercó a mi oído y me susurró: "Siempre estaré contigo, cuidándote y haciendo que todo te salga bien, que todos tus deseos se hagan realidad y cumpliendo todas las promesas que te hice en un principio.
¿Y sabes por qué?" Durante unos segundo se oyó un tranquilo silencio, que parecía no acabarse nunca, hasta que él lo rompió. " Porqué te amo." Me cogió de la cintura, sonreí. Me miró a los ojos fijamente, y volví a caer embobada con aquella mirada que me hipnotizaba. Nuestras caras se iban acercando lentamente , hasta que finalmente sus labios rozaron los míos. Ese beso, fue mejor que aquellos que recordaba del verano pasado, fue el más especial de todos. Estaba en una nube de la que no quería bajar, pero tarde o temprano sabía que tenía que salir de ahí.
Un ruido nos asustó, apartándonos el uno del otro. Parecía como el de una alarma, una alarma de un coche.... ¡ una alarma de despertador, mi despertador! Entendí todo en el momento. No quería irme de ahí. No quería dejar a Marc, no quería perderle de nuevo, ¡no quería! Intenté pensar mil y una formas para no irme de ahí, para impedir que yo me despertara, pero fue inútil. "Tienes que irte. No olvides lo que te he dicho, iba totalmente en serio."
Entonces todo se volvió negro. No veía nada, absolutamente nada: ni a Marc, ni su jardín, ni su casa, ni su piscina, nada. Abrí los ojos y pude confirmar que todo había sido un sueño, volvía a estar en mi casa, tumbada en mi habitación. Los rayos del sol entraban por la rendija de la persiana como cada mañana de verano. La puerta de mi habitación estaba entornada tal y como yo la dejaba siempre, con la zapatilla de estar por casa entre la puerta y el marco para que no se cerrara por el viento. Encima de mi cabeza, en la pared, el marco con una foto de Marc. Todo parecía como siempre, tan tranquilo y normal como siempre.
Como si lo del sueño no hubiera sido nada, como si solo hubiera sido... lo que había sido en verdad... un sueño.
¿ Qué pasó después del sueño? ¿Fue realmente un sueño?
FIN DE LA PRIMERA PARTE. GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA.
jueves, 26 de mayo de 2011
Capítulo 10: Porque hay veces que lo extraño no solo ocurre en sueños.
En capítulos anteriores: La pérdida de Marc me afectó de una manera espectacular.Para mí ya nada tenía sentido. Después de la fiesta sorpresa que me hicieron mis amigos ya todo era de otro color, sobretodo porqué habían cumplido una promesa que me hizo Marc.
A pesar de que ya hacía tiempo que Marc había muerto, yo aún notaba como si estuviera a mi lado, después de tanto tiempo. Pasaron los días y poco a poco volví a ser la misma de antes, eso sí, sin olvidarme nunca de Marc.
Una noche recuerdo que tuve un sueño de lo más extraño. Me encontraba en el parque que está al lado del instituto, el llamado los Eléctricos, y vi como Ángela se acercaba a mí cogida de la mano de otro chico. Parece mentira pero no me vieron y pasaron a dos centímetros de mí. Empezaron a reírse, a tontear y se fueron a la casita del tubogan y se besaron durante mucho rato. Esa escena me resultaba familiar, me sonaba muchísimo.
Eso ya lo había visto. De repente me acordé: ¡era el día en que Marc murió! Al darme cuenta de eso, no sé porqué, miré la calle del instituto y poco después vi algo que hizo que casi me desmayara. Me vi a mí misma, saliendo del IES, sonriendo, y poco a poco se acercaba al parque. Antes de que llegara me fui corriendo a casa de Marc, y de verdad no sé o no recuerdo el porqué. Quizás fui porqué quería ver a mi mejor amigo otra vez de nuevo, aunque fuera por última vez. Llegué a la puerta de su casa, después de 5 minutos sin parar de correr a todo gas. La puerta estaba abierta, pero no como yo recordaba, estaba más abierta aún. Entré corriendo a la casa dirección a su habitación. Una vez ahí, vi a alguien que se encontraba delante de la minitele, que me daba la espalda. Miré hacia la cama y volví a ver la misma escena que vi tiempo atrás: mi mejor amigo tumbado en la cama lleno de sangre por todos lados. Pero ¿ quién era esa persona que me daba la espalda? La rabia invadió mi cuerpo y sin pensar quién pudiera ser, le cogí del brazo mientras le pedía explicaciones. Ese ser se giró y me dejó paralizada. Experimenté una sensación que no sabría muy bien como describirla en este momento. No podía moverme. Me quedé quieta como una estatua. No sé si era el miedo o no sé el que pero algo hacía que no podía hacer nada. Ni si quiera articular una sola palabra.
¿Quién era? Lo sabréis en el próximo capítulo.
Para los que siempre estáis ahí. Se os quiere.
A pesar de que ya hacía tiempo que Marc había muerto, yo aún notaba como si estuviera a mi lado, después de tanto tiempo. Pasaron los días y poco a poco volví a ser la misma de antes, eso sí, sin olvidarme nunca de Marc.
Una noche recuerdo que tuve un sueño de lo más extraño. Me encontraba en el parque que está al lado del instituto, el llamado los Eléctricos, y vi como Ángela se acercaba a mí cogida de la mano de otro chico. Parece mentira pero no me vieron y pasaron a dos centímetros de mí. Empezaron a reírse, a tontear y se fueron a la casita del tubogan y se besaron durante mucho rato. Esa escena me resultaba familiar, me sonaba muchísimo.
Eso ya lo había visto. De repente me acordé: ¡era el día en que Marc murió! Al darme cuenta de eso, no sé porqué, miré la calle del instituto y poco después vi algo que hizo que casi me desmayara. Me vi a mí misma, saliendo del IES, sonriendo, y poco a poco se acercaba al parque. Antes de que llegara me fui corriendo a casa de Marc, y de verdad no sé o no recuerdo el porqué. Quizás fui porqué quería ver a mi mejor amigo otra vez de nuevo, aunque fuera por última vez. Llegué a la puerta de su casa, después de 5 minutos sin parar de correr a todo gas. La puerta estaba abierta, pero no como yo recordaba, estaba más abierta aún. Entré corriendo a la casa dirección a su habitación. Una vez ahí, vi a alguien que se encontraba delante de la minitele, que me daba la espalda. Miré hacia la cama y volví a ver la misma escena que vi tiempo atrás: mi mejor amigo tumbado en la cama lleno de sangre por todos lados. Pero ¿ quién era esa persona que me daba la espalda? La rabia invadió mi cuerpo y sin pensar quién pudiera ser, le cogí del brazo mientras le pedía explicaciones. Ese ser se giró y me dejó paralizada. Experimenté una sensación que no sabría muy bien como describirla en este momento. No podía moverme. Me quedé quieta como una estatua. No sé si era el miedo o no sé el que pero algo hacía que no podía hacer nada. Ni si quiera articular una sola palabra.
¿Quién era? Lo sabréis en el próximo capítulo.
Para los que siempre estáis ahí. Se os quiere.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Capítulo 9: me di cuenta que lo que quería ya no lo podía conseguir.
En capítulos anteriores:
Desde que había perdido a mi mejor amigo, para mí todo era negro. Me parecía como si ya nada valiera la pena, como si mi vida no tuviera sentido. Eric, un viejo amigo, se enteró de mi situación y vino desde muy lejos a consolarme y a hacerme sentir mejor. Aquél mismo día en que vino, Clara me llamó, quería hablar conmigo de algo urgente. Nos citamos en el mismo lugar a la misma hora de siempre, pero ella no aparecía. Decidí llamarla y su móvil sonó en la casa de al lado donde yo me encontraba. Insistí otra vez , podía ser casualidad, pero no. Era su móvil. Me adentré en la casa. Tenía demasiado misterio. Todo su interior estaba lleno de fotos mías: desde que nací hasta que Marc se fue. Las lágrimas deslizaban por mi rostro sin parar. La última foto era aquella que nos hizo su hermano este verano. Era la última foto de la casa. Abrí la puerta que llevaba al jardín y se escuchó ¡SORPRESA!
Detrás de esa puerta estaban todos. Todos aquellos con los que había compartido tantas cosas, buenas y malas. Aquellos que yo quería de verdad. Estaban todos. No me dio tiempo a ver a toda la gente que había ahí, pues algo me cogió de la pierna por atrás. Me giré y vi a Isaac con una hoja en la mano. Hizo un gesto como para dármela, y la cogí sonriendo. " En estos momentos no sé muy bien que pensar, pues yo la quiero lo sé pero, es alguien muy importante para mí. ¿Y si la fastidio? Luego, ¿qué? ¿Qué hago? No habrá manera de solucionar nada. Pero es que no puedo vivir sin ella. Si llevo dos minutos sin verla y ya la hecho de menos.
Es que nunca me había sentido así, no es como las otras chicas. Dayanna es especial, es diferente. Es la única que me ha hecho sentir totalmente feliz. Es mi mejor amiga, aunque yo la quiero como algo más, pero es que a parte se que ella a mi no me quiere. Ella quiere a Carlos, me lo dijo el otro día. Si le digo lo que siento haré el ridículo. Prefiero estar a su lado y apoyarla siempre. Solo con verla sonreír , solo con verla feliz, yo ya soy feliz."
Me quedé sin palabras. Las lágrimas no paraban de salir de mis ojos y deslizar por mis mejillas. Me acerqué a Isaac y lo abracé con todas mis fuerzas y me dijo: "Estaba en su cajón donde estaba la foto que os hice yo, pensaba que deberías leerlo." Asentí con la cabeza. No me podía creer lo que me estaba pasando. Marc en ningún momento había cambiado, no había dejado de ser aquél chico detallista, romántico y generoso que yo conocía y que me encantaba.
Se me acercaron Fran, Clara y Eric. Me abrazaron. Empezaron todos a preguntar si me había gustado y todo eso. Pero yo no podía apenas contestar nada, pues las lágrimas no me dejaban hablar casi. De repente, oí como Clara le decía a Fran que se tenían que ir a la otra punta del jardín junto con Eric. Me extrañé.
Me quedé sola, bueno un par de segundos. Luego, alguien me cogió por la cintura. Era Carlos.
" Dayanna, siempre me tendrás a tu lado ¿vale? Siempre te apoyaré en todo. Si quieres algo solo pídelo."
Me conmovió oír esas palabras de su boca, pero me sentía como indiferente. Se acercó e intentó besarme.
Lo esquivé. Me había dado cuenta días atrás que yo no quería a Carlos, a quién de verdad quería era a Marc y lo había perdido..Al girar la cara, vi a Clara estaba con la boca abierta, no se podía creer como reaccioné con el intento del beso de Carlos. Él, sin creérselo tampoco, se fue sin decir ni una sola palabra. Poco a poco todos se fueron yendo. Solo quedábamos Eric y yo. " ¿Te sientes mejor? Esto de reunir a tus amigos fue idea mía, pero lo de las fotos... ¿ya sabes quién lo pensó no?"
Y entonces, recordé... " No te librarás de mí tan fácilmente, no lograrás olvidarte de mí porque siempre apareceré cuando menos te lo esperes para incordiarte y decirte lo mucho que me importas, y cuando por cualquier motivo, ya no nos veamos, me colaré en tu casa y al llegar veras todas las paredes llenas de fotos nuestras, así podrás recordarme y tener en cuenta que seguiré a tu lado. Eso lo cumpliré como que me llamo Marc."
Continuará
Desde que había perdido a mi mejor amigo, para mí todo era negro. Me parecía como si ya nada valiera la pena, como si mi vida no tuviera sentido. Eric, un viejo amigo, se enteró de mi situación y vino desde muy lejos a consolarme y a hacerme sentir mejor. Aquél mismo día en que vino, Clara me llamó, quería hablar conmigo de algo urgente. Nos citamos en el mismo lugar a la misma hora de siempre, pero ella no aparecía. Decidí llamarla y su móvil sonó en la casa de al lado donde yo me encontraba. Insistí otra vez , podía ser casualidad, pero no. Era su móvil. Me adentré en la casa. Tenía demasiado misterio. Todo su interior estaba lleno de fotos mías: desde que nací hasta que Marc se fue. Las lágrimas deslizaban por mi rostro sin parar. La última foto era aquella que nos hizo su hermano este verano. Era la última foto de la casa. Abrí la puerta que llevaba al jardín y se escuchó ¡SORPRESA!
Detrás de esa puerta estaban todos. Todos aquellos con los que había compartido tantas cosas, buenas y malas. Aquellos que yo quería de verdad. Estaban todos. No me dio tiempo a ver a toda la gente que había ahí, pues algo me cogió de la pierna por atrás. Me giré y vi a Isaac con una hoja en la mano. Hizo un gesto como para dármela, y la cogí sonriendo. " En estos momentos no sé muy bien que pensar, pues yo la quiero lo sé pero, es alguien muy importante para mí. ¿Y si la fastidio? Luego, ¿qué? ¿Qué hago? No habrá manera de solucionar nada. Pero es que no puedo vivir sin ella. Si llevo dos minutos sin verla y ya la hecho de menos.
Es que nunca me había sentido así, no es como las otras chicas. Dayanna es especial, es diferente. Es la única que me ha hecho sentir totalmente feliz. Es mi mejor amiga, aunque yo la quiero como algo más, pero es que a parte se que ella a mi no me quiere. Ella quiere a Carlos, me lo dijo el otro día. Si le digo lo que siento haré el ridículo. Prefiero estar a su lado y apoyarla siempre. Solo con verla sonreír , solo con verla feliz, yo ya soy feliz."
Me quedé sin palabras. Las lágrimas no paraban de salir de mis ojos y deslizar por mis mejillas. Me acerqué a Isaac y lo abracé con todas mis fuerzas y me dijo: "Estaba en su cajón donde estaba la foto que os hice yo, pensaba que deberías leerlo." Asentí con la cabeza. No me podía creer lo que me estaba pasando. Marc en ningún momento había cambiado, no había dejado de ser aquél chico detallista, romántico y generoso que yo conocía y que me encantaba.
Se me acercaron Fran, Clara y Eric. Me abrazaron. Empezaron todos a preguntar si me había gustado y todo eso. Pero yo no podía apenas contestar nada, pues las lágrimas no me dejaban hablar casi. De repente, oí como Clara le decía a Fran que se tenían que ir a la otra punta del jardín junto con Eric. Me extrañé.
Me quedé sola, bueno un par de segundos. Luego, alguien me cogió por la cintura. Era Carlos.
" Dayanna, siempre me tendrás a tu lado ¿vale? Siempre te apoyaré en todo. Si quieres algo solo pídelo."
Me conmovió oír esas palabras de su boca, pero me sentía como indiferente. Se acercó e intentó besarme.
Lo esquivé. Me había dado cuenta días atrás que yo no quería a Carlos, a quién de verdad quería era a Marc y lo había perdido..Al girar la cara, vi a Clara estaba con la boca abierta, no se podía creer como reaccioné con el intento del beso de Carlos. Él, sin creérselo tampoco, se fue sin decir ni una sola palabra. Poco a poco todos se fueron yendo. Solo quedábamos Eric y yo. " ¿Te sientes mejor? Esto de reunir a tus amigos fue idea mía, pero lo de las fotos... ¿ya sabes quién lo pensó no?"
Y entonces, recordé... " No te librarás de mí tan fácilmente, no lograrás olvidarte de mí porque siempre apareceré cuando menos te lo esperes para incordiarte y decirte lo mucho que me importas, y cuando por cualquier motivo, ya no nos veamos, me colaré en tu casa y al llegar veras todas las paredes llenas de fotos nuestras, así podrás recordarme y tener en cuenta que seguiré a tu lado. Eso lo cumpliré como que me llamo Marc."
Continuará
martes, 26 de abril de 2011
Capítulo 8: lágrimas de alegria
En capítulos anteriores... Había perdido a Marc y de qué manera... Para mí ya nada valía la pena, había perdido a lo que más quería, a mi mejor amigo. La gente que me rodeaba se empezaba a preocupar por mi, hasta vino un amigo mio de la infancia, Eric. Pillé a Eric en mi habitación hablando por telefono con alguien... Y más tarde llamó Clara... quería quedar... era grave.. Pero ella no aparecia... se retrasaba mucho.. ¿que pasaba?
Me encontraba en medio de la noche, ya eran las ocho y Clara seguía sin aparecer y cada vez me daba más miedo esa casa que estaba frente a mí. Mi cabeza y mi cuerpo querían irse de ese lugar tan rápiso como pudieran, pero había una parte de mí, que no sé porqué me decía que entrara en la casa, era como una especie de instinto, que muy pocas veces (un par que yo recuerde) había experimentado. El instinto ganó y me adentré en esa casa. Cada paso que daba resonaba con eco. Mi respiración aceleraba igual que las pulsaciones de mi corazón. Seguí el camino de piedras que llevaba hasta el portal que estaba iluminado. Una vez llegue ahí, observé que la puerta que llevaba al interior de la casa estaba entornada. Decidí entrar en esa casa. Sabia que eso que estaba haciendo no estaba bien, pero es que no podía evitarlo, algo me decía que tenía que entrar sin saber el porqué. Empujé la puerta lentamente, y dejó escapar un chirrido. Entré en la casa. La puerta se cerró como por corriente de aire, con un fuerte portazo, detrás de mí. De repente, todo se volvió oscuro, no veia nada, absolutamente nada. Me quedé quieta sin saber que hacer, con los nervios en el cuello, con ganas de chillar socorro, pero algo evito que chillara. Se encendieron las luces. Era una luz tenue, y suave, suficiente para dejarme ver lo que me rodeaba. Me sorprendí, pues lo que me rodeaba, lo que veia yo era una foto mia. Una foto enorme mia de cuando yo era pequeña se encontraba delante mio. Detrás de la fotografía, más allá había un rastro de flechas. Lo seguí. Cada paso que daba había una foto diferente. Era como si recorriera mis tiempos pasados. Primero una foto de mis padres conmigo en la cuna, después en parbulario con la clase, más tarde con amigos en carnaval... Entre foto y foto había texto :" Desde bien pequeña tuviste una cara preciosa, que tenia un algo que te hacía especial. No sabíamos que era ese algo hasta que alguien la resaltó. Era tu sonrisa. Por mucho que esa persona se haya ido, no tiene porque irse tu sonrisa, pues nosotros queremos gozar de ella también. Te queremos Dayanna". Empezaron a aparecer lágrimas en mis ojos que rozaron mis mejillas al ver las fotos que seguían al texto. Eran de este verano, eran las que me hice con Marc y sus amigos. En una de ellas, aún me acuerdo lo que yo pensaba " Me encanta estar con él". Todas las paredes de esa casa estaban llenas de fotografias de ese verano, y en todas salia yo con esa sonrisa que él hizo que se hiciera más y más fuerte. Él me hacia ser feliz. Esas fotos me hicieron recordar un monton de momentos que hacia tiempo que los había arrinconado en el fondo de mi corazon.
Fui siguiendo las flechas, ya se iba acabando el rastro. Las fotos se iban haciendo más y más pequeñas. En una pared aparecian millones de fotos pequeñas de la fiesta mayor, como si fuera un collage.
Me encontraba delante de una foto enorme, en la que salia yo sola con Marc, cogidos de la mano. Reconocí esa foto al instante. Fue la que nos hizo su hermano este verano cuando estabamos en epoca de tonteo. Ese día nos lo pasamos genial, todo el rato en la piscina, jugando con su perrito.
Descubrí una última flecha que estaba debajo de la foto, señalaba el pomo de la puerta. Abrí la puerta. Llegué al jardín. De golpe las luces se encendieron y con ellas la música. Se escuchó : SORPRESA!
Mis lágrimas corrian por mis mejillas como si fuera una carrera, estaba feliz, feliz del todo, feliz como nunca. Sentía de nuevo que Marc estaba a mi lado, que no se había ido, pues aún lo quería.
Continuará...
Me encontraba en medio de la noche, ya eran las ocho y Clara seguía sin aparecer y cada vez me daba más miedo esa casa que estaba frente a mí. Mi cabeza y mi cuerpo querían irse de ese lugar tan rápiso como pudieran, pero había una parte de mí, que no sé porqué me decía que entrara en la casa, era como una especie de instinto, que muy pocas veces (un par que yo recuerde) había experimentado. El instinto ganó y me adentré en esa casa. Cada paso que daba resonaba con eco. Mi respiración aceleraba igual que las pulsaciones de mi corazón. Seguí el camino de piedras que llevaba hasta el portal que estaba iluminado. Una vez llegue ahí, observé que la puerta que llevaba al interior de la casa estaba entornada. Decidí entrar en esa casa. Sabia que eso que estaba haciendo no estaba bien, pero es que no podía evitarlo, algo me decía que tenía que entrar sin saber el porqué. Empujé la puerta lentamente, y dejó escapar un chirrido. Entré en la casa. La puerta se cerró como por corriente de aire, con un fuerte portazo, detrás de mí. De repente, todo se volvió oscuro, no veia nada, absolutamente nada. Me quedé quieta sin saber que hacer, con los nervios en el cuello, con ganas de chillar socorro, pero algo evito que chillara. Se encendieron las luces. Era una luz tenue, y suave, suficiente para dejarme ver lo que me rodeaba. Me sorprendí, pues lo que me rodeaba, lo que veia yo era una foto mia. Una foto enorme mia de cuando yo era pequeña se encontraba delante mio. Detrás de la fotografía, más allá había un rastro de flechas. Lo seguí. Cada paso que daba había una foto diferente. Era como si recorriera mis tiempos pasados. Primero una foto de mis padres conmigo en la cuna, después en parbulario con la clase, más tarde con amigos en carnaval... Entre foto y foto había texto :" Desde bien pequeña tuviste una cara preciosa, que tenia un algo que te hacía especial. No sabíamos que era ese algo hasta que alguien la resaltó. Era tu sonrisa. Por mucho que esa persona se haya ido, no tiene porque irse tu sonrisa, pues nosotros queremos gozar de ella también. Te queremos Dayanna". Empezaron a aparecer lágrimas en mis ojos que rozaron mis mejillas al ver las fotos que seguían al texto. Eran de este verano, eran las que me hice con Marc y sus amigos. En una de ellas, aún me acuerdo lo que yo pensaba " Me encanta estar con él". Todas las paredes de esa casa estaban llenas de fotografias de ese verano, y en todas salia yo con esa sonrisa que él hizo que se hiciera más y más fuerte. Él me hacia ser feliz. Esas fotos me hicieron recordar un monton de momentos que hacia tiempo que los había arrinconado en el fondo de mi corazon.
Fui siguiendo las flechas, ya se iba acabando el rastro. Las fotos se iban haciendo más y más pequeñas. En una pared aparecian millones de fotos pequeñas de la fiesta mayor, como si fuera un collage.
Me encontraba delante de una foto enorme, en la que salia yo sola con Marc, cogidos de la mano. Reconocí esa foto al instante. Fue la que nos hizo su hermano este verano cuando estabamos en epoca de tonteo. Ese día nos lo pasamos genial, todo el rato en la piscina, jugando con su perrito.
Descubrí una última flecha que estaba debajo de la foto, señalaba el pomo de la puerta. Abrí la puerta. Llegué al jardín. De golpe las luces se encendieron y con ellas la música. Se escuchó : SORPRESA!
Mis lágrimas corrian por mis mejillas como si fuera una carrera, estaba feliz, feliz del todo, feliz como nunca. Sentía de nuevo que Marc estaba a mi lado, que no se había ido, pues aún lo quería.
Continuará...
viernes, 1 de abril de 2011
Capítulo 7: Cuando lo ves todo perdido, aparece un rayo de sol que te ayuda a seguir adelante
En capítulos anteriores: La relación de Ángela y Marc había acabado de la peor manera posible, con la muerte de mi mejor amigo. Yo estaba destrozada y no hacia nada más que mirar sus fotos y recordar esos momentos juntos. Llamaron a la puerta y al llegar al portal había un rastro de pétalos de rosa, y unas flechas. Las seguí. El viento levanto las hojas y las flores. Estaba en medio de una lluvia de flores y hojas cuando alguien me cogió por detrás. ¿Quién era?
Unos brazos me cogieron por la cintura e impedían que pudiera ver la cara de esa persona. Me acercó hacia ella. y sentía su aliento en mi nuca. Tenia una mezcla de sentimientos en mi interior. Estaba asustada, y por otra parte confiada. La manera por la que me cogió esa persona, me parecía como si le tuviera mucha confianza.
Cerré los ojos. Era la primera vez después de la pérdida de Marc, que estaba de esa forma, tan tranquila, tan confiada y relajada. La primera vez que mi rostro logró dibujar una pequeña sonrisa separada de lágrimas.
" Ha valido la pena venir hasta aquí, solamente para verte sonreír". Esa voy me sonaba. Mis ojos se abrieron como platos. No podía creer lo que había oído y lo que pensaba mi cerebro menos. Mi oído había asociado esa voz con una persona que hacía mucho tiempo que no veía, con alguien que era muy especial para mí. Intenté girarme y por fin mis dudas se resolvieron automáticamente. Era él. No me lo podía creer. Era uno de mis mejores amigos de mi ciudad : Eric. Hacia dos años que no lo veía. Había cambiado mucho: había crecido lo suyo, y era más tierno. Lo conocía desde siempre. De pequeños íbamos juntos a comprar el pan y de noche cuando nos dejaban en nuestras camas para dormir, él venía a mi ventana y nos escapábamos y nos íbamos a hacer el zombi por la avenida. Mi sonrisa se hizo enorme. Lo abracé con todas mis fuerzas, lo necesitaba más que nunca, aunque él estaba ahí, Marc ya no, y eso me dolía profundamente.
Me pusé a llorar y mientras él me acariciaba el pelo e intentaba consolarme. Esos intentos aunque me calmaban por dentro, no evitaban que las lágrimas salieran.
Me separó de él, cogiéndome por los hombros : " ¿Sabes que? Me quedaré lo que haga falta , y vas a estar bien te lo aseguro, voy a conseguir que se te pase un poco. ¡Anímate va! Que esta noche haremos los traviesos, pero no por la avenida sino por los eléctricos." Una carcajada salió de mi alma. Estaba feliz de que se preocupara tanto por mí, y que hubiera venido para ayudarme a pasar esta mala racha. Subimos a mi habitación para hablar de nuestras cosas. Me dio antojo de cerezas, fui a la cocina a coger unas cuantas y al volver me encuentro a Eric hablando con mi móvil susurrando. ¿ Con quién hablaba?
Me puse al lado de la puerta, procurando que Eric no me viera. Intenté escuchar lo que decía, pero apenas se le entendía. Sin querer, debí de moverme o él me vio o algo, y colgó rápidamente. Entré en la habitación y él como si nada. Dijo: " Me voy al baño." " ¿Con mi móvil? Dámelo, anda" Nos pusimos a reír los dos. Él era listo, pero no tanto como para borrar la última llamada recibida. Quería mirarlo, pero mis manos temblaban por una razón que yo aún desconocía. Cuando por fin me decidí, el móvil empezó a vibrar. Me estaban llamando. Contesté. Era Clara. Parecía preocupada y me dijo de quedar. A través de la rendija de la puerta se veía a Eric escuchando la conversación. Clara me dijo que no le contara nada a nadie, que era muy personal el motivo de su tristeza y que quedara con ella esa misma tarde, al cabo de dos horas. Nos citamos en el mismo lugar a la misma hora, como siempre. Y ahí es donde empezó un recuerdo inolvidable. Me presenté ahí. Estaba anocheciendo por momentos y llegó un punto en el que no se veía casi nada. Me senté en el banco que está al lado del parque, que era el lugar más iluminado, aunque solo tenía una farola al lado. Esperé durante unos diez minutos, cuando de repente, escuché música de fondo. ¿A esas horas, música a todo volumen? No era … normal. La fiesta venía de la casa del final de la calle. La curiosidad me mataba. Me levanté del banco, mirando hacia los lados para ver si Clara venía. Al ver que aún estaba yo sola entre la noche, me acerqué corriendo a esa casa, sin perder de vista el banco por si ella aparecía.
Asomé mi cabeza por la reja de la casa y me pareció ver gente conocida. Intenté controlar mis ganas de seguir cotilleando, pero las ganas de saber quien estaba ahí pudieron conmigo, y aún más cuando escuché una voz familiar: “Está a punto de llegar”. Volví al banco, ya cotillearía más tarde cuando Clara llegara.
Había pasado media hora, y ella seguía sin aparecer , ni siquiera había llamado ni nada. Empecé a preocuparme, a asustarme, y la llamé. Mis orejas se sorprendieron al oír como sonaba su móvil, y no me lo cogía. Volví a llamar, y otra vez escuché el tono de llamada y de nuevo nadie respondió. Insistí una tercera vez y me saltó el buzón directamente. Empecé a alterarme. Esperé 10 minutos más y volví a llamar. Esta vez el tono de llamada sonaba más cercano. Decidí seguir el sonido del móvil y me llevó a la casa donde estaban celebrando algo. Me planté enfrente la puerta y por arte de magia la música de la fiesta se paró en seco. El miedo y la intriga paralizaron mi cuerpo, y aún lo más increíble estaba por venir. Al cabo de unos tres segundos de estar yo ahí , frente a la puerta, quieta, ésta se abrió sola chirriando como si fuera una peli de miedo. Mis ojos se abrieron como platos. La sensación que experimenté en ese momento me recordó cuando descubrí el cuerpo de Marc sin vida en su casa. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Pensaba que algo muy malo podría llegar a pasar o ¿quién sabe? ¡A lo mejor ya había pasado y no había podido hacer nada por evitarlo! Me encontraba sola en la calle, frente a la puerta abierta. Estaba todo oscuro, solo estaba iluminado el paseo de piedras dentro del jardín de la casa misteriosa. Tenía miedo, estaba aterrada. Empecé a llorar en silencio. Se me escapó un suspiro y resonó por toda la noche. ¿Como acabará esa noche?
Para miiii pekeee y miii ermanaaastrooo!!! :) Gracias por estar ahí cuando más lo he necesitado.
PD: Alex que vaya bien por Italia te exare de menosss!!:)
PD: Alex que vaya bien por Italia te exare de menosss!!:)
jueves, 24 de marzo de 2011
Capítulo 6: el mundo se cayó encima mio.
En capítulos anteriores: Carlos estaba distante conmigo desde que había recibido ese estupido mensaje. Marc y Ángela habían empezado a salir y ella nos estaba distanciando. Fui a casa de él para estar como antes y de camino vi a ella besando a otro chico, les hice una foto y fui a casa de Marc corriendo. Todo estaba silencioso. Subí la persiana y vi .. ¿sangre?
El miedo dominaba mi cuerpo. Mirara donde mirara había sangre por todos lados. ¿De dónde venía? Mi cerebro pensaba lo peor de lo peor, y mi corazón intentaba negarlo. Estaba nerviosa, asustada del todo.
Por fin me decidí. Me armé de valor y seguí el rastro de sangre que iba desde el pasillo central hasta donde me alcanzaba la vista. Me asomé y vi que el rastro seguía. Estaba temblando. Fui con cuidado, lenta y vigilando donde pisaba. Llegué al cuarto de Marc. El rastro de sangre parecía acabar ahí. Miré hacia la pared, con miedo de que si girara la cabeza veria algo que no me gustaria. Con lágrimas en los ojos, miré en la cama de Marc.
Y lo que pensaba se hizo realidad. En su cama, estaba él... lleno de sangre... muerto. Fui directa hacia él. Era mi mejor amigo y no me podía creer lo que veia. Estaba chillando y llorando cuando apareció Ángela riendo cogida de la mano del que besaba en el parque. Al verme ella , soltó al chico y se hizo la preocupada.
Empezó a llorar falsas lágrimas y me acusó a mi de su muerte. Yo no podía más. Eso me afectó mucho.
Tenía sospechas que había sido Ángela, pero no estaba del todo convencida. El chico sin saber que hacer ni que decir, me cogió del brazo y me acompañó a la puerta, ¡como si yo no supiera donde estaba! Era la casa de mi mejor amigo y ¡ese tio me estaba echando! Yo estaba alucinando. Millones de sentimientos se juntaban en mi cabeza, los que destacaban : la rabia y el dolor.
Al salir de la casa, justo antes de abrir la puerta del jardín me choqué con la madre de Marc. Yo estaba llorando y ella intuyó algo. Fue corriendo hacia la habitación de su hijo. Gritó con todas sus fuerzas. Vino hacia a mí. Me abrazó. Ella sabía lo que Marc significaba para mí y que yo nunca le haría daño. Al cabo de dos segundos del abrazo, se giró con cara de enfadada y llena de lágrimas y echó a Ángela y al que la acompañaba de la casa. No pidió explicaciones solo los echó sin más. Ella y la madre de Ángela se criaron juntas eran como hermanas, no podía hacer nada sin que perjudicara a su amistad.
Me dirigí a la puerta para irme. Algo me paró. Algo o alguien me cogía del pantalón. Me giré lentamente. Era Isaac, el hermano de Marc. Él no había salido con su madre , se había quedado con Marc. Su cara estaba triste, los ojos miraban hacia el suelo, a pesar que tenía la cabeza bien alta. " Dayii , Ángela quiere al tete?"
Le respondí como pude entre lágrima y lágrima " Sí cariño, claro que lo quiere " " Y , entonces ... ¿porqué le ha hecho daño? "
Mis labios no se veian capaces de pronunciar ni una palabra más. Isaac echó a llorar. Lo acogí entre mis brazos. Ese niño había visto lo que yo me imaginaba. Lo abracé con todas mis fuerzas.
Pasaron los días. Los estudios cada vez me iban peor. No me veia capaz de volver a clase y volver a estar en esos lugares donde yo había estado con él y compartido tantos momentos. Me pasaba los días cerrada en la habitación. Ni comía, ni salía por ahí, ni nada de nada. Mi família se empezó a preocupar, cada vez más.
Me dijeron de irme a mi pueblo, pero no me veia con capacidad. ¿Disfrutar después de haber perdido a Marc? El mundo se caia en mis hombros. Los días se hacían eternos, conectada en el facebook mirando todas las fotos que nos habíamos hecho este verano juntos, todas aquellas fotos de nuestras tonterias: aquella foto que salíamos Ángela, él y yo, bueno nuestros culos... una sonrisa se dibujó en mi cara.
A mesura que pasaba el tiempo tenia más mensajes sin leer. Un día por fin me dio por leerlos. La mayoría eran de Carlos. " Dayanna, cariño, te intentado localizar pero no me coges el telefono, se que lo estas pasando mal, dejame ayudarte. " Más lágrimas derramadas por la pérdida de Marc. Carlos me volvía a hacer caso pero ¿para eso tenía que morir Marc? Mis ojos estaban rojos de tanto llorar.
Habían pasado 2 meses y aún seguía llorando. Estaba muchisimo más delgada aunque ya comía un poco.
Mis padres estubieron más comprensivos que nunca durante todo ese tiempo. Estaba mirando fotos de cuando estaba con Marc en la corefo cuando sonó el timbre . " Es para ti Dayanna."
Nadie había venido a verme ese tiempo, más bien les había dicho que no vinieran por el mal aspecto que tenía. ¿Quién podría ser? Me dirigí a las escaleras dirección al portal. Llegue ahí. Todo estaba lleno de pétalos de rosa. Me sentía como en un cuento de hadas todo era precioso. Una nota " sigue las flechas". Hice caso de la dichosa nota. Las flechas estaban hechas de hojas. Empezaba a dar viento. Me tenía que dar prisa porque sinó las hojas se podrían volar y no podría llegar al destino. El viento sopló más que nunca. Las hojas volaron y los pétalos de rosa con ellos. Formaron un círculo a mi alrededor. Era genial. Era la primera vez que salía de casa después de la tragedia. Estaba dando vueltas bajo esa lluvia de flores y hojas cuando alguien me cogió por atrás. ¿Quién era?
No te pierdas el próximo capítulo!
Para : Aroa Castillo Arganda :) te quiero preciosa(L)
El miedo dominaba mi cuerpo. Mirara donde mirara había sangre por todos lados. ¿De dónde venía? Mi cerebro pensaba lo peor de lo peor, y mi corazón intentaba negarlo. Estaba nerviosa, asustada del todo.
Por fin me decidí. Me armé de valor y seguí el rastro de sangre que iba desde el pasillo central hasta donde me alcanzaba la vista. Me asomé y vi que el rastro seguía. Estaba temblando. Fui con cuidado, lenta y vigilando donde pisaba. Llegué al cuarto de Marc. El rastro de sangre parecía acabar ahí. Miré hacia la pared, con miedo de que si girara la cabeza veria algo que no me gustaria. Con lágrimas en los ojos, miré en la cama de Marc.
Y lo que pensaba se hizo realidad. En su cama, estaba él... lleno de sangre... muerto. Fui directa hacia él. Era mi mejor amigo y no me podía creer lo que veia. Estaba chillando y llorando cuando apareció Ángela riendo cogida de la mano del que besaba en el parque. Al verme ella , soltó al chico y se hizo la preocupada.
Empezó a llorar falsas lágrimas y me acusó a mi de su muerte. Yo no podía más. Eso me afectó mucho.
Tenía sospechas que había sido Ángela, pero no estaba del todo convencida. El chico sin saber que hacer ni que decir, me cogió del brazo y me acompañó a la puerta, ¡como si yo no supiera donde estaba! Era la casa de mi mejor amigo y ¡ese tio me estaba echando! Yo estaba alucinando. Millones de sentimientos se juntaban en mi cabeza, los que destacaban : la rabia y el dolor.
Al salir de la casa, justo antes de abrir la puerta del jardín me choqué con la madre de Marc. Yo estaba llorando y ella intuyó algo. Fue corriendo hacia la habitación de su hijo. Gritó con todas sus fuerzas. Vino hacia a mí. Me abrazó. Ella sabía lo que Marc significaba para mí y que yo nunca le haría daño. Al cabo de dos segundos del abrazo, se giró con cara de enfadada y llena de lágrimas y echó a Ángela y al que la acompañaba de la casa. No pidió explicaciones solo los echó sin más. Ella y la madre de Ángela se criaron juntas eran como hermanas, no podía hacer nada sin que perjudicara a su amistad.
Me dirigí a la puerta para irme. Algo me paró. Algo o alguien me cogía del pantalón. Me giré lentamente. Era Isaac, el hermano de Marc. Él no había salido con su madre , se había quedado con Marc. Su cara estaba triste, los ojos miraban hacia el suelo, a pesar que tenía la cabeza bien alta. " Dayii , Ángela quiere al tete?"
Le respondí como pude entre lágrima y lágrima " Sí cariño, claro que lo quiere " " Y , entonces ... ¿porqué le ha hecho daño? "
Mis labios no se veian capaces de pronunciar ni una palabra más. Isaac echó a llorar. Lo acogí entre mis brazos. Ese niño había visto lo que yo me imaginaba. Lo abracé con todas mis fuerzas.
Pasaron los días. Los estudios cada vez me iban peor. No me veia capaz de volver a clase y volver a estar en esos lugares donde yo había estado con él y compartido tantos momentos. Me pasaba los días cerrada en la habitación. Ni comía, ni salía por ahí, ni nada de nada. Mi família se empezó a preocupar, cada vez más.
Me dijeron de irme a mi pueblo, pero no me veia con capacidad. ¿Disfrutar después de haber perdido a Marc? El mundo se caia en mis hombros. Los días se hacían eternos, conectada en el facebook mirando todas las fotos que nos habíamos hecho este verano juntos, todas aquellas fotos de nuestras tonterias: aquella foto que salíamos Ángela, él y yo, bueno nuestros culos... una sonrisa se dibujó en mi cara.
A mesura que pasaba el tiempo tenia más mensajes sin leer. Un día por fin me dio por leerlos. La mayoría eran de Carlos. " Dayanna, cariño, te intentado localizar pero no me coges el telefono, se que lo estas pasando mal, dejame ayudarte. " Más lágrimas derramadas por la pérdida de Marc. Carlos me volvía a hacer caso pero ¿para eso tenía que morir Marc? Mis ojos estaban rojos de tanto llorar.
Habían pasado 2 meses y aún seguía llorando. Estaba muchisimo más delgada aunque ya comía un poco.
Mis padres estubieron más comprensivos que nunca durante todo ese tiempo. Estaba mirando fotos de cuando estaba con Marc en la corefo cuando sonó el timbre . " Es para ti Dayanna."
Nadie había venido a verme ese tiempo, más bien les había dicho que no vinieran por el mal aspecto que tenía. ¿Quién podría ser? Me dirigí a las escaleras dirección al portal. Llegue ahí. Todo estaba lleno de pétalos de rosa. Me sentía como en un cuento de hadas todo era precioso. Una nota " sigue las flechas". Hice caso de la dichosa nota. Las flechas estaban hechas de hojas. Empezaba a dar viento. Me tenía que dar prisa porque sinó las hojas se podrían volar y no podría llegar al destino. El viento sopló más que nunca. Las hojas volaron y los pétalos de rosa con ellos. Formaron un círculo a mi alrededor. Era genial. Era la primera vez que salía de casa después de la tragedia. Estaba dando vueltas bajo esa lluvia de flores y hojas cuando alguien me cogió por atrás. ¿Quién era?
No te pierdas el próximo capítulo!
Para : Aroa Castillo Arganda :) te quiero preciosa(L)
domingo, 20 de marzo de 2011
Capítulo 5: manipuladora
Estaba segura de que si Fran sabía algo, fuera lo que fuera era cierto. Mis piernas temblaban y mi rostro se volvió pálido. Estaba asustada. Tenía miedo de que ese "rumor" pudiera cambiar algo de lo que tenía yo con Carlos. Al final tanto miedo para nada. " Tienes competencia. Ángela lo quiere." Era la primera vez que me informaba de algo que yo ya sabía. Mi respuesta: una sonrisa. Me daba igual lo que sintiera Ángela, la verdad. Lo único que me importaba en ese momento era Carlos y lo que teníamos (fuera lo que fuera). Fran sorprendido al ver que yo ya lo sabía, me empezó a preguntar detalles sobre mi encuentro con ella en el pasillo. Justo en ese momento, apareció alguien por detrás de él: Marc. Lo empujó y me cogió del brazo. Parecía enfadado, como si le hubiera hecho algo. Pero que yo supiera no le había hecho nada. Le pregunté mil veces qué le había hecho, pero hasta que me llevó al final del pasillo, no se dignó a responderme. "No te inventes cosas de Ángela ¿vale? Que ella no quiere a Carlos".
Me quedé sin palabras. ¿Pero Marc que sabía de lo que sentía Ángela, si apenas la conocía? Se me estaba pasando algo por la cabeza. Rezaba para que no fuera verdad lo que estaba intuyendo. ¡Mi mejor amigo estaba defendiendo a esa tal Ángela! Hacia un par de semanas él me había dicho que había empezado a salir con una. Sino fuera porque sabía que estaba con otra, me pensaría que era Ángela. Pero es que no me cuadraba. ¿Ella con él? No me entraba en la cabeza. Fueron unos cinco minutos en los que Marc me hechaba la bronca por "haber inventado ese rumor" pero lo bueno es que ¡ yo no había hecho nada! ¡Y por una vez en la vida el rumor era verdad! En esos cinco minutos intentaba sacarme la posible relación entre ellos dos de mi cabeza, pero es que su bronca solo me daba mas argumento para afirmar lo que pensaba. Por fin, se calló. Me miró con una mirada, que nunca la conseguiré borrar de mi memoria, con unos ojos cristalinos, puros, perfectos. En ese momento, me di cuenta que a pesar de la bronca que me hiciera ese chico que estaba delante mío seguía siendo el mismo de siempre, el mismo con el que había pasado tantas cosas, tantos momentos, mi mejor amigo. Esa bronca no cambiaba nada, al menos para mí. Bajó la mirada y soltó en voz baja : " Dayanna, tú eres mi mejor amiga, pero entiende que ella es mi... novia."
Se me quedaron los ojos como platos. Intenté pensar que de verdad Ángela lo quería a él y no a Carlos, pero si fuera verdad eso, ¿porqué había montado el numerito del pasillo? Todo apuntaba a que ella lo que intentaba era apartar de mí a los dos chicos que yo más quería en este universo. Pero yo eso, no lo permitiría, estaba claro. Los días pasaron y yo intenté que su supuesta relación no afectara a mi amistad con Marc, pero ella lo impedía. Cada vez que yo me acercaba a él, ella iba corriendo a sus brazos con una mala escusa tipo :" He visto una abeja, protegeme." o simplemente un "te quiero" que se le notaba a mil años luz que era falso. Con Carlos las cosas no podían ir peor. Ya ni siquiera me dirigía la palabra, como si no hubiera pasado nada, como si todos esos momentos tiernos que había vivido con él hubieran sido producto de mi imaginación. Empecé a emparanoyarme. Carlos actuaba diferente desde que había recibido el mensaje. Tenía que enterarme que ponía en ese dichoso mensaje, pero el problema era ¿como? Pero las circumstancias en las que se encontraba mi amistad con Marc no podía permitirme pensar en el maldito método para leer el mensaje. Nuestra amistad cada vez estaba más en peligro. Ángela no tuvo suficiente con inventarse que yo había dicho que ella quería a Carlos, sino que también dijo que yo estaba celosa, que yo aún quería a Marc.
Eso era ¡mentira! Marc era mi mejor amigo, alguien muy importante para mí y no quería perderlo nunca, pero ella no me lo pondría fácil. Presentía que acabarían mal, que ella le haría daño pero nunca había imaginado que acabarían como de verdad acabaron, tan realmente mal.
Esos días me sentía sola. Clara y Fran estaban de viaje de fin de curso a Italia y no volverían hasta dentro de un mes o así. Los de mi clase iban cada uno a su bola, con exámenes, las exposiciones del trabajo de recerca y algunos con el examen del carnet de conducir. Esa soledad me dejaba mucho más tiempo para pensar en como solucionar mis asuntos, tanto el de Marc como el de Carlos. En los dos casos debería de hacer algo pero ¿qué? Aún no lo sabía pero debería de ser cuanto antes. Por fin llegó jueves por la tarde, después de hablar con el profe de trabajo de recerca me dirigí sin pensar a casa de Marc como hacía siempre para hacer deberes y charlar de nuestras cosas. Pero de camino a su casa vi algo que me afectó. Estaba en los electricos y escuché dos personas hablar, parecían un chico y una chica que estaban en los columpios. Miré por encima para ver si los conocía, pensando que no sabría reconocerlos, pero me equivoqué. Mi movil resbaló de mi mano cuando la pareja se besó y yo pude reconocer quien era la chica. Sin pensarlo cogí el movil del suelo, que por suerte aún funcionaba. Me escondí tras el árbol y el muro y esperé a que volvieran a besarse. Se besaron y yo pude sacar una foto en la que se veia a la "novia" de mi mejor amigo besar a otro, que aún no lograba reconocer. Fui corriendo a casa de Marc antes de que alguien me viera, pero al llegar a su casa, la puerta estaba abierta. No se oian a los perros. Parecía como si esa casa que siempre está llena de gente fuera ahora un desierto. Empecé a preocuparme. Entré en la casa. Me quité los zapatos para no hacer ruido por si estaban durmiendo o algo. Estaba toda oscura. Se escuchaba como unas gotas caian y lo asocié con el grifo de la cocina, pero me acerqué ahí y el grifo estaba bien cerrado. Tampoco venía del lavabo. Era estraño. Cada vez tenía más miedo. Pisé algo mojado. Todo el suelo estaba repleto de un líquido estraño, que no era agua. Me acerqué a la ventana para poder ver que pasaba en esa casa. Subí la persiana. La luz poco a poco iluminó todo el salón y se veía todo el pasillo central lleno de... ¿sangre?
No te pierdas el próximo capítulo!
No te pierdas el próximo capítulo!
martes, 15 de marzo de 2011
Capítulo 4: parece un cuento de hadas.
Tenia demasiado miedo para mirar todas las caras de ese grupo que incordiaba , pero la intriga invadia mi cuerpo.
Al fin me armé de valor y eché un vistazo a todas y a cada una de las personas que se encontraban delante mio. Y lo que me temía se hizo realidad. Marc estaba ahí. Él era uno de mis mejores amigos desde siempre. El típico graciosillo que tontea con todas. Pero este verano, no sé pasó algo que lo cambió un poco. Cuando su novia se fue de vacaciones, eramos uña y carne. Era genial. Hasta que una tarde me equivoqué. Estábamos jugando y saqué la lengua. Me dijo :" Como vuelvas a sacar la lengua te la muerdo". Y yo no sé porqué la verdad, la saqué riéndome y nos besamos. Fue solo un beso, menos mal. El vinculo que yo tenía con él era muy importante para mí y sabía que si se convertían nuestra amistad en algo más, lo echaría todo a perder. Y además que yo a quien quería era a Carlos. Marc solo era mi mejor amigo.
Ahí estábamos, en el pasillo enfrente de mi clase, con un grupo de gente mirándonos y susurrando. Marc me miraba fijamente y sonreia, como si se alegrara por mi o algo parecido, pues él sabia lo que yo sentía por Carlos. Esa cara de ternura se transformó cuando vio a Carlos.Se miraron a los ojos. Ellos digamos que no eran muy amigos, hace tiempo estuvieron a punto de pelearse a puñetazo limpio por asuntos que ni uno ni otro me quisieron contar. Expresaban rabia, tanto uno como el otro, pero la contenían muy bien. La cara de Marc decía lo que él sentía: alegría, rabia, enfado, y...... un sentimiento que yo al menos desconocía o no quería conocer.
La profesora llegó y me tocó entrar en clase. Miré a Marc y a Carlos, como diciendo " No hagáis ninguna estupidez". Me daba cosa dejar a dos enemigos juntos en el mismo pasillo. Tenia miedo, mucho miedo. Miedo a que alguno de los dos chicos que tanto quería resultara herido o le pasara algo.
Entré en clase. La profesora de economía ya había empezado a corregir y yo empecé a aburrirme.
Encima que yo no sabía hacer los malditos cálculos y esas chorradas no podía dejar de pensar en Carlos.
Me sentía feliz. No, más que eso. Estaba saliendo o algo parecido con ese chico tan especial para mí. Había conseguido lo que quería, lo que había deseado todos los días desde el 19 de noviembre, cuando una maldita broma hizo que me fijara en él.
¡RIIIIIIIING!
¡Era la hora del patio! Me tocaba pasar medio hora seguida con Carlos :$ o esa al menos era mi intención.
Cuando salí de mi clase, el pasillo aún estaba vació, solo se oían a los de primero de bachillerato que empezaban a recoger y salir de sus aulas.
Me coloqué enfrente de la clase de Clara como hacía todos los días. Mientras esperaba escuchando música, oí un ruido constante que cada vez se oía más y más fuerte, como si se estuviera acercando. Era el ruido de alguien que corría.Giré la cabeza para ver de quién se trataba. Parecía ..... ¿mi prima Aina?
Sí, sí, era Aina. Era muy estraño que subiera hasta ese piso yendo ella a primero de la ESO. Parecía nerviosa, muy nerviosa. Era evidente que algo le ocurría. Por mucho que le pregunté, ella no podía contestar, bueno lo intentaba pero no se la entendía. Hasta que lo entendí todo. Señaló hacia las escaleras, y ahí apareció una chica alta, con aires de superioridad. Me sonaba de haberla visto por el IES, lo típico, los pasillos, o el patio, pero nunca había hablado con ella ni nada. Me sacaba una cabeza entera. Su pelo era largo sí, pero liso , muy liso que colgaba de su cabeza. Sus ojos eran grises y me daba un nosé que mirarle a los ojos. Se iba acercando a mí. Aina logró decirme: "Es Ángela, ten cuidado". Y se fue a la esquina con sus amigas.
Mientras Aina se iba, Ángela se iba acercando a mí. Cuando llego a una distancia de uno o medio metro se paró: " Tú, por casualidad no serás Dayana ¿no?".
Me tocó el pelo como si le diera asco, y lo miró con una cara que lo decía todo. Le puse la misma cara pero dirigida a ella entera. Era la típica chica que repite curso, molesta a todo el mundo hasta salirse con la suya, que lo único que quiere es llamar la atención y esas cosas.
"Sí, soy yo. ¿ Y tú eres...?" . "Ángela, la novia de Carlos".
Jajajajajajjajajajajajajjajajaja, sí ya, más le gustaría a esa escoba con patas estar con Carlos. No me podía aguantar de la risa: " ¿y que te trae por aquí?". Estaba a punto de decirme algo con una cara de mala leche no se la quitaba nadie cuando escuchó un chillido de su supuesto "novio" que salía de clase cabreado después de dar un señor portazo. "Ya veo que conoces a Ángela". Ella no se esperaba esa aparición de Carlos y se fue antes de que nos diéramos cuenta. Él me besó y me preguntó que le pasaba a Ángela.
" Nada, que dice que es tu novia... hahahaha". "¿Que? ", Carlos no se podía creer lo que le estaba diciendo yo, y empezó a reir sin parar. "Es mi vecina, que desde siempre ha ido detrás mío. De pequeña me prometió que estaríamos juntos, ¿sabes? " Su risa aumentaba, era contagiosa.
"Dayana,escucha... lo que diga Ángela, me da igual. En el futuro no sé con quién estaré. Pero sé con quien quiero estar ahora: contigo. Te quiero ". Tenía los ojos llenos de lágrimas, nunca me habían dicho algo tan bonito. Carlos se acercó y me dio un beso en la mejilla. El más tierno que me había dado nunca. Nuestras caras estaban muy cerca, frente con frente, mirandonos a los ojos fijamente. En ese momento solo existia él, y yo . Nadie más. Ni mi clase, ni la suya, ni nadie.
Algo rompió ese momento tan mágico. Un ruido. Era su móvil ."Es un mensaje". Después de ver ese mensaje se le cambió la cara por completo. Todo él cambió. Ya no se comportaba igual. Estaba muy distante. No parecía el mismo de hacía unos dos minutos ¿o quizas menos? . Me estrañaba mucho eso, y me empezaba a preocupar. ¿Qué era ese mensaje? ¿De quién era? ¿Qué ponía? ¿Tan grave era como para comportarse así conmigo? Estubo todo el patio, sin dirigirme la palabra. Una mirada de vez en cuando se nos cruzaba pero nada más. Ni una palabra, ni un beso, ni cualquier otra muestra de cariño que exista.
Pensé: " A lo mejor es que quiere ir a su bola, no le doy importancia mejor." El recreo terminó. Subí las escaleras con Clara, que estaba más feliz que nunca. Había vuelto a ser la alegría de la huerta, nuestra huerta.
Al llegar a la puerta de mi clase, encontré a Fran. Otra vez con su cara de " tengo algo importante que decir".
Me acerqué impaciente por saber de que se trataba. Por la cara que ponía parecía importante.
" He oido algo por ahí.... de Carlos y tu." ¿Que había oido? Y lo más importante... ¿será verdad?
Todo esto y más en el próximo capítulo.
*Clase, Aquí tenéis el capítulo que queríais. Espero que os guste... :D
Al fin me armé de valor y eché un vistazo a todas y a cada una de las personas que se encontraban delante mio. Y lo que me temía se hizo realidad. Marc estaba ahí. Él era uno de mis mejores amigos desde siempre. El típico graciosillo que tontea con todas. Pero este verano, no sé pasó algo que lo cambió un poco. Cuando su novia se fue de vacaciones, eramos uña y carne. Era genial. Hasta que una tarde me equivoqué. Estábamos jugando y saqué la lengua. Me dijo :" Como vuelvas a sacar la lengua te la muerdo". Y yo no sé porqué la verdad, la saqué riéndome y nos besamos. Fue solo un beso, menos mal. El vinculo que yo tenía con él era muy importante para mí y sabía que si se convertían nuestra amistad en algo más, lo echaría todo a perder. Y además que yo a quien quería era a Carlos. Marc solo era mi mejor amigo.
Ahí estábamos, en el pasillo enfrente de mi clase, con un grupo de gente mirándonos y susurrando. Marc me miraba fijamente y sonreia, como si se alegrara por mi o algo parecido, pues él sabia lo que yo sentía por Carlos. Esa cara de ternura se transformó cuando vio a Carlos.Se miraron a los ojos. Ellos digamos que no eran muy amigos, hace tiempo estuvieron a punto de pelearse a puñetazo limpio por asuntos que ni uno ni otro me quisieron contar. Expresaban rabia, tanto uno como el otro, pero la contenían muy bien. La cara de Marc decía lo que él sentía: alegría, rabia, enfado, y...... un sentimiento que yo al menos desconocía o no quería conocer.
La profesora llegó y me tocó entrar en clase. Miré a Marc y a Carlos, como diciendo " No hagáis ninguna estupidez". Me daba cosa dejar a dos enemigos juntos en el mismo pasillo. Tenia miedo, mucho miedo. Miedo a que alguno de los dos chicos que tanto quería resultara herido o le pasara algo.
Entré en clase. La profesora de economía ya había empezado a corregir y yo empecé a aburrirme.
Encima que yo no sabía hacer los malditos cálculos y esas chorradas no podía dejar de pensar en Carlos.
Me sentía feliz. No, más que eso. Estaba saliendo o algo parecido con ese chico tan especial para mí. Había conseguido lo que quería, lo que había deseado todos los días desde el 19 de noviembre, cuando una maldita broma hizo que me fijara en él.
¡RIIIIIIIING!
¡Era la hora del patio! Me tocaba pasar medio hora seguida con Carlos :$ o esa al menos era mi intención.
Cuando salí de mi clase, el pasillo aún estaba vació, solo se oían a los de primero de bachillerato que empezaban a recoger y salir de sus aulas.
Me coloqué enfrente de la clase de Clara como hacía todos los días. Mientras esperaba escuchando música, oí un ruido constante que cada vez se oía más y más fuerte, como si se estuviera acercando. Era el ruido de alguien que corría.Giré la cabeza para ver de quién se trataba. Parecía ..... ¿mi prima Aina?
Sí, sí, era Aina. Era muy estraño que subiera hasta ese piso yendo ella a primero de la ESO. Parecía nerviosa, muy nerviosa. Era evidente que algo le ocurría. Por mucho que le pregunté, ella no podía contestar, bueno lo intentaba pero no se la entendía. Hasta que lo entendí todo. Señaló hacia las escaleras, y ahí apareció una chica alta, con aires de superioridad. Me sonaba de haberla visto por el IES, lo típico, los pasillos, o el patio, pero nunca había hablado con ella ni nada. Me sacaba una cabeza entera. Su pelo era largo sí, pero liso , muy liso que colgaba de su cabeza. Sus ojos eran grises y me daba un nosé que mirarle a los ojos. Se iba acercando a mí. Aina logró decirme: "Es Ángela, ten cuidado". Y se fue a la esquina con sus amigas.
Mientras Aina se iba, Ángela se iba acercando a mí. Cuando llego a una distancia de uno o medio metro se paró: " Tú, por casualidad no serás Dayana ¿no?".
Me tocó el pelo como si le diera asco, y lo miró con una cara que lo decía todo. Le puse la misma cara pero dirigida a ella entera. Era la típica chica que repite curso, molesta a todo el mundo hasta salirse con la suya, que lo único que quiere es llamar la atención y esas cosas.
"Sí, soy yo. ¿ Y tú eres...?" . "Ángela, la novia de Carlos".
Jajajajajajjajajajajajajjajajaja, sí ya, más le gustaría a esa escoba con patas estar con Carlos. No me podía aguantar de la risa: " ¿y que te trae por aquí?". Estaba a punto de decirme algo con una cara de mala leche no se la quitaba nadie cuando escuchó un chillido de su supuesto "novio" que salía de clase cabreado después de dar un señor portazo. "Ya veo que conoces a Ángela". Ella no se esperaba esa aparición de Carlos y se fue antes de que nos diéramos cuenta. Él me besó y me preguntó que le pasaba a Ángela.
" Nada, que dice que es tu novia... hahahaha". "¿Que? ", Carlos no se podía creer lo que le estaba diciendo yo, y empezó a reir sin parar. "Es mi vecina, que desde siempre ha ido detrás mío. De pequeña me prometió que estaríamos juntos, ¿sabes? " Su risa aumentaba, era contagiosa.
"Dayana,escucha... lo que diga Ángela, me da igual. En el futuro no sé con quién estaré. Pero sé con quien quiero estar ahora: contigo. Te quiero ". Tenía los ojos llenos de lágrimas, nunca me habían dicho algo tan bonito. Carlos se acercó y me dio un beso en la mejilla. El más tierno que me había dado nunca. Nuestras caras estaban muy cerca, frente con frente, mirandonos a los ojos fijamente. En ese momento solo existia él, y yo . Nadie más. Ni mi clase, ni la suya, ni nadie.
Algo rompió ese momento tan mágico. Un ruido. Era su móvil ."Es un mensaje". Después de ver ese mensaje se le cambió la cara por completo. Todo él cambió. Ya no se comportaba igual. Estaba muy distante. No parecía el mismo de hacía unos dos minutos ¿o quizas menos? . Me estrañaba mucho eso, y me empezaba a preocupar. ¿Qué era ese mensaje? ¿De quién era? ¿Qué ponía? ¿Tan grave era como para comportarse así conmigo? Estubo todo el patio, sin dirigirme la palabra. Una mirada de vez en cuando se nos cruzaba pero nada más. Ni una palabra, ni un beso, ni cualquier otra muestra de cariño que exista.
Pensé: " A lo mejor es que quiere ir a su bola, no le doy importancia mejor." El recreo terminó. Subí las escaleras con Clara, que estaba más feliz que nunca. Había vuelto a ser la alegría de la huerta, nuestra huerta.
Al llegar a la puerta de mi clase, encontré a Fran. Otra vez con su cara de " tengo algo importante que decir".
Me acerqué impaciente por saber de que se trataba. Por la cara que ponía parecía importante.
" He oido algo por ahí.... de Carlos y tu." ¿Que había oido? Y lo más importante... ¿será verdad?
Todo esto y más en el próximo capítulo.
*Clase, Aquí tenéis el capítulo que queríais. Espero que os guste... :D
miércoles, 9 de marzo de 2011
Capítulo 3: Un malentendido con final feliz (o eso creo)
Fran, al ver que yo no sabía que decir, ni de que iba el tema ni nada, fue al grano y soltó: "¿Cómo pudiste liarte con él teniendo novio? No me pensara que fueras así".
¿CÓMO? ¿QUE YO TENÍA NOVIO? Ahora si que no entendía nada de nada.
Fran me lo explicó todo más detalladamente lo que le había contado Victor, uno de los mejores amigos de Carlos. Se ve que Carlos vio en mi perfil del facebook que yo tenía una relación, y encima también vio los comentarios que nos poníamos un amigo mio y yo en plan de te quiero y esas cosas. ¡Se pensó que éramos novios! Se pensó que estaba pillada y por eso no me quiso besar en el rincón. Ya todo tenía sentido.
En ese momento pasaba Carlos e intercambiamos miradas y sonrisas. Cuando él ya estaba bastante lejos, sin pensar lo llamé y fui corriendo hacia él. Quería aclararlo todo, no podía dejarlo correr: lo quería. Lo cogí del brazo y lo llevé de nuevo al rincón, nuestro rincón. Le dije que quería hablar sobre el beso (nuestro beso). Le cambió la cara totalmente. Miraba hacia el suelo y no tenía ganas de decir nada, hasta que saltó:" lo siento".
Se fue corriendo, sin añadir nada más. Lo llamé pero ni se immutó, hasta que chillé: " No tengo novio. Te quiero a ti <3 ".
Se paró en seco. Mi corazón iba a mil por hora. No sabía como iba a reaccionar a mi locura. Se giró y me miró con una cara de estrañado y susurró :"¿en serio?" . Afirmé con la cabeza. De nuevo su cara volvió a cambiar en cuestión de segundos pero esta vez para bien.
Se acercó despacio con esa sonrisa de felicidad que ya conocía, con las manos en los bolsillos que a medida que se acercaba las iba sacando para colocarlas en mi cintura. Todo el rato me miraba fijamente a los ojos.
Me apoyé a la pared de enfrente de nuestro rincón y ahí fue donde experimenté una sensación increible, único, genial... no existen palabras para describirlo: otro beso de mi Carlos, pero este fue diferente al que tuvo lugar esa tarde en las monjas, era mucho mejor. Mientras me besaba me iba mordiendo el labio inferior y yo el suyo, era una pequeña batalla de mordiscos cariñosos, nuestra batalla.
Escuché un susurro, lo ignoré. Pero cada vez se hizo más fuerte, cada vez la persona que hablaba estaba más cerca. Llegó un momento en que los dos lo oimos. Abrimos los ojos, y con ganas de seguir besandonos, separamos los labios para ver quien molestaba con esos gritos. Ojalá lo hubieramos ignorado, ojalá.
Era un grupo de gente de todos los cursos, desde 3o de la ESO, hasta modulos, pasando por primero y bachillerato incluido. Estaban con la boca abierta, y empezaron a preguntar que si estabamos juntos, que si que haciamos, y esas chorradas que tanto él como yo ignoramos por completo.
Yo al ver toda esa gente, solo miré cuatro caras, y las conocía. Tenía miedo. Habían demasiadas personas conocidas y todas eran amigas o conocidas de una persona que yo no quería ver. Seguí mirando... estaban todos: Montse, Nuria, Noelia, Pablo, hasta Luis, que era el último de ir a todos lados. Todo afirmaba que la persona que yo no quería ver estaría ahí: Marc. Pero yo no lo veia. El grupo se fue yendo. Ya no quedaba casi nadie. Se habían cansado de esperar las respuestas que nunca llegaban de sus preguntas estupidas.
Sonreí aliviada. Es como si hubiera superado una partida.
Volvimos a estar solos. Carlos y yo. Y nadie más, o eso creia yo hasta que.... el grupo de gente volvió. Se les oia desde la conserjeria . Y esta vez iban acompañados. Se plantaron delante de nosotros. Carlos me cogía de la mano, fuerte, como diciendo : " No pasa nada, estoy contigo." Pero eso no me calmaban los nervios y mucho menos el miedo.
Continuarà
¿Quién era Marc? ¿Estaba Marc en ese grupito? ¿o alguien peor? ¿Haría algo?No podía de mis nervios. No te pierdas el próximo capítulo.
¿CÓMO? ¿QUE YO TENÍA NOVIO? Ahora si que no entendía nada de nada.
Fran me lo explicó todo más detalladamente lo que le había contado Victor, uno de los mejores amigos de Carlos. Se ve que Carlos vio en mi perfil del facebook que yo tenía una relación, y encima también vio los comentarios que nos poníamos un amigo mio y yo en plan de te quiero y esas cosas. ¡Se pensó que éramos novios! Se pensó que estaba pillada y por eso no me quiso besar en el rincón. Ya todo tenía sentido.
En ese momento pasaba Carlos e intercambiamos miradas y sonrisas. Cuando él ya estaba bastante lejos, sin pensar lo llamé y fui corriendo hacia él. Quería aclararlo todo, no podía dejarlo correr: lo quería. Lo cogí del brazo y lo llevé de nuevo al rincón, nuestro rincón. Le dije que quería hablar sobre el beso (nuestro beso). Le cambió la cara totalmente. Miraba hacia el suelo y no tenía ganas de decir nada, hasta que saltó:" lo siento".
Se fue corriendo, sin añadir nada más. Lo llamé pero ni se immutó, hasta que chillé: " No tengo novio. Te quiero a ti <3 ".
Se paró en seco. Mi corazón iba a mil por hora. No sabía como iba a reaccionar a mi locura. Se giró y me miró con una cara de estrañado y susurró :"¿en serio?" . Afirmé con la cabeza. De nuevo su cara volvió a cambiar en cuestión de segundos pero esta vez para bien.
Se acercó despacio con esa sonrisa de felicidad que ya conocía, con las manos en los bolsillos que a medida que se acercaba las iba sacando para colocarlas en mi cintura. Todo el rato me miraba fijamente a los ojos.
Me apoyé a la pared de enfrente de nuestro rincón y ahí fue donde experimenté una sensación increible, único, genial... no existen palabras para describirlo: otro beso de mi Carlos, pero este fue diferente al que tuvo lugar esa tarde en las monjas, era mucho mejor. Mientras me besaba me iba mordiendo el labio inferior y yo el suyo, era una pequeña batalla de mordiscos cariñosos, nuestra batalla.
Escuché un susurro, lo ignoré. Pero cada vez se hizo más fuerte, cada vez la persona que hablaba estaba más cerca. Llegó un momento en que los dos lo oimos. Abrimos los ojos, y con ganas de seguir besandonos, separamos los labios para ver quien molestaba con esos gritos. Ojalá lo hubieramos ignorado, ojalá.
Era un grupo de gente de todos los cursos, desde 3o de la ESO, hasta modulos, pasando por primero y bachillerato incluido. Estaban con la boca abierta, y empezaron a preguntar que si estabamos juntos, que si que haciamos, y esas chorradas que tanto él como yo ignoramos por completo.
Yo al ver toda esa gente, solo miré cuatro caras, y las conocía. Tenía miedo. Habían demasiadas personas conocidas y todas eran amigas o conocidas de una persona que yo no quería ver. Seguí mirando... estaban todos: Montse, Nuria, Noelia, Pablo, hasta Luis, que era el último de ir a todos lados. Todo afirmaba que la persona que yo no quería ver estaría ahí: Marc. Pero yo no lo veia. El grupo se fue yendo. Ya no quedaba casi nadie. Se habían cansado de esperar las respuestas que nunca llegaban de sus preguntas estupidas.
Sonreí aliviada. Es como si hubiera superado una partida.
Volvimos a estar solos. Carlos y yo. Y nadie más, o eso creia yo hasta que.... el grupo de gente volvió. Se les oia desde la conserjeria . Y esta vez iban acompañados. Se plantaron delante de nosotros. Carlos me cogía de la mano, fuerte, como diciendo : " No pasa nada, estoy contigo." Pero eso no me calmaban los nervios y mucho menos el miedo.
Continuarà
¿Quién era Marc? ¿Estaba Marc en ese grupito? ¿o alguien peor? ¿Haría algo?No podía de mis nervios. No te pierdas el próximo capítulo.
martes, 8 de marzo de 2011
Capítulo 2: Las cosas se complican
*Dedicado a Montse Agea Cano :)
Mi hermana estubo toda la tarde haciendome la vida imposible: que si pregunta por aqui que si pregunta por allá... En fin, menos mal que le pude cambiar el tema rapido, cuando vi un mensaje de un "amigo" suyo en el móvil que ponía: te quiero. Al llegar a casa, me conecté al facebook y miré el perfil de Carlos por si había puesto algo sobre lo que había pasado esa misma tarde. Pero vi un comentario suyo en su muro que me desconcertó un poco bastante: " Arriesgarse la vida y cuando parece que todo va bien, enterarse de algo que si lo hubieras sabido antes no hubieras arriesgado nada". ¿Eso que significaba? ¿Iba por mí? ¿Había hecho algo mal? No entendía nada. Lo único que yo sabía era que le pasaba algo a Carlos, de eso estaba 100% segura.
Mi hermana estubo toda la tarde haciendome la vida imposible: que si pregunta por aqui que si pregunta por allá... En fin, menos mal que le pude cambiar el tema rapido, cuando vi un mensaje de un "amigo" suyo en el móvil que ponía: te quiero. Al llegar a casa, me conecté al facebook y miré el perfil de Carlos por si había puesto algo sobre lo que había pasado esa misma tarde. Pero vi un comentario suyo en su muro que me desconcertó un poco bastante: " Arriesgarse la vida y cuando parece que todo va bien, enterarse de algo que si lo hubieras sabido antes no hubieras arriesgado nada". ¿Eso que significaba? ¿Iba por mí? ¿Había hecho algo mal? No entendía nada. Lo único que yo sabía era que le pasaba algo a Carlos, de eso estaba 100% segura.
Estuve toda la tarde dándole vueltas e intentando responder todas estas preguntas o almenos algunas, pero para sorpresa para mí, no pude contestar ni uno de estos interrogantes tan solo. Cansada de rayarme tanto la cabeza por este asunto, decidí no pensar más en eso y ya mañana aclararia todas mis dudas.
El día siguiente pintaba mal: hacía mucho viento y el cielo estaba nublado. Me puse la ropa que más me gustaba y me sube al coche de mi madre. De camino al IES, de camino a verlo.
Nada más llegar vi a Clara, una amiga mía, cuando le iba a contar lo que había pasado con Carlos la pasada tarde, me di cuenta que le pasaba algo, lo noté. Estaba muy desanimada, eso no era normal, porque ella siempre era la alegría de la huerta. No podía contarle lo mío viéndola así. Poco después entendería el porque de su pésimo estado de ánimo: su novio Xavi, con el que llevaba un mes, la había dejado por un comentario que ella puso en su muro del facebook. La abracé muy fuerte, sabía que lo estaba pasando mal, lo sabía, y no podía dejarla sola en esos momentos. Xavi era un chico de Lliçà d'Amunt, en mi opinión, ese chico era un poco manipulador, o eso parecía, pero en fin, hacía que Clara fuera feliz, muy feliz, y eso me calmaba. Pero ahora.... ella tenía los ánimos por los suelos, y yo sin poder hacer nada....
Tocó el timbre y cuando me decidí a irme hacia mi clase, al girarme, choqué con alguien y pensando que como había tanta gente en el IES no conoceria a esa persona la miré a los ojos sin miedo para disculparme, pero me quedé muda al ver de quien se trataba. ¡Era Carlos! Me chilló: "Vigila por donde vas, ¿no?" Y sonrió disimuladamente. La contestación borde me asustó, pero la sonrisa me calmó por completo y me hizo a estar en el paraíso, con la misma sensación que tuve la tarde anterior.
Subí las escaleras detras de él, vigilando cada paso que daba. ¡Solo faltaba que me tropezara o que me cayera y él lo viera! De repente, me di cuenta de que él se giraba cada dos por tres, y una de esas veces me vió que le observaba atentamente. Como respuesta a ese descubrimiento ( para mí y algunos evidente), Carlos sonrió, pero no era esa sonrisa que yo conocía, era diferente como si expresara tristeza o lástima. Llegué a mi piso. Los de mi clase ya habían entrado. El pasillo estaba desierto, no quedaba nadie. Solamente él y yo. Carlos se dio cuenta de eso. Me cogió del brazo y me llevo en el rincón, donde no nos viera nadie y se empezó a reir: " Me has contagiado tu locura". Me acarició la mejilla. Seguramente me puse roja como un tomate, no me podía creer lo que me estaba pasando. Era como un sueño hecho realidad, como si estubiera en una nube. Me acerqué a sus labios para que me besara, y le miré la boca descaradamente, pero él como si nada.
Justamente en ese momento, Verónica, una compañera de mi clase, salía de la aula y al abrir la puerta todos mis compañeros me vieron, incluso yo diria que me vio tambien el profesor.
En fin, me vi obligada a dejar al chico de mis sueños y regresar a la rutina diaria, aún me quedaba media hora de tortura filosófica. En menos que canta un gallo tocó el timbre del cambio de clase, y yo salí corriendo, mucho más deprisa que como las otras veces. Salí al pasillo. Giré mi cabeza hacia la izquierda para ver si estaba Carlos, pero no lo vi. A quién si que vi fue a Fran, un buen amigo mío. Se acercó a mí casi corriendo con una cara de tener algo importante que decirme. La curiosidad me mataba, a saber que cotilleo me daría a conocer ahora. Se quedó quieto, como una estátua, delante de mí, como si no supiera que decir o como empezar. Finalmente arrancó: " ¿Dayana, por qué siempre me tengo que enterar el último de todo? ¿Que pasó ayer? que no me contaras lo de ayer vale, porque no te dio tiempo, pero lo otro.... que escondido te lo tenías!" Estás fueron las palabras que mejor comprendí, parecía enfadado o molesto y no se le entendía casi.
No entendía el porqué de estas preguntas...
Continuará:
¿Alguien más sabía lo que había ocurrido la pasada tarde con Carlos? ¿Cómo se enteró Fran? ¿Había alguien que lo iba diciendo por ahí? Este asunto cada vez se hacia más complicado...lo único que quería yo era conservar la sensación que me hizo sentir Carlos con ese beso tan dulce, el beso de mis sueños. No te pierdas el próximo capítulo!
Montse, aquí tienes tu capitulo,te quiero.¿Te gusta?
sábado, 5 de marzo de 2011
Capítulo 1: Un beso inesperado muy esperado
Iba de camino a buscar a mi hermana al colegio de las monjas. Justo detrás del colegio me encontré a alguien que no esperaba encontrarme, la verdad, aunque sabia que cada miércoles iba ahí. Era el chico que desde noviembre me gustaba, ese chico loco que estaba buenísimo, Carlos. Se me acercó con una sonrisa en la cara y diciendo alguna de sus tonterías para variar. No podía aguantarme la risa. Intenté pasar por su lado, ignorándolo, pero se puso en medio y me impedía seguir mi camino. Mi risa aumentaba, y la suya también.
Al final me rendí, y dejé de luchar para que me dejara pasar y me quedé quieta. Carlos, hizo un par de pasos hacia mí, me cogió de la cintura y miraba mis labios.
Yo me tiraba para atrás, no sabía muy bien que pretendía y empezaba a asustarme. De repente no podía apartarme más de él, estaba contra el muro de la escuela. Entonces, él se me acercó y me besó.
Fue un beso mágico. Llevaba tiempo imaginando como seria besarle y me había pensado millones de situaciones en los que podria ocurrir, pero nunca se me había pasado por la cabeza que podria ser al lado de mi antiguo colegio donde habia vivido tantas cosas, buenas y malas. Sus labios en los míos, sus ojos cerrados y los míos abiertos. Todo eso me hizo experimentar una sensación de lo más agradable. Veía al chico que significaba tanto para mí, ese chuleta creido chuloplaya rendido a mis pies y se había transformado en otro ser, otro completamente diferente que yo desconocía.
Alguien tierno, agradable, y sobretodo dulce...más incluso que las mismas golosinas. Parecía un beso eterno, un eterno viaje a las nubes. Pero yo sabía que tarde o temprano ese viaje llegaría a su fin, lo sabía. Él se apartó y me dedicó una sonrisa que hizo que volviera a desear sus labios, que volviera a desear esos besos que él me daba. Él intentó volver a besarme, pero desafortunadamente yo me tenia que ir, mi hermana estaba a punto de salir, y le dije "otro día". Me fui contenta de haberlo dejado con las ganas de besarme, con ganas de mí, aunque yo me moria por volverle a besar. Fui a buscar a mi hermana, y sin querer yo tenia una sonrisa de oreja a oreja que le levantó alguna que otra sospecha.
Continuará...
¿Sabía algo mi hermana de lo del beso con Carlos? Lo del beso era solo de un día o al día siguiente será igual de especial? No os perdáis el próximo capítulo que saldrá la próxima semana!
Al final me rendí, y dejé de luchar para que me dejara pasar y me quedé quieta. Carlos, hizo un par de pasos hacia mí, me cogió de la cintura y miraba mis labios.
Yo me tiraba para atrás, no sabía muy bien que pretendía y empezaba a asustarme. De repente no podía apartarme más de él, estaba contra el muro de la escuela. Entonces, él se me acercó y me besó.
Fue un beso mágico. Llevaba tiempo imaginando como seria besarle y me había pensado millones de situaciones en los que podria ocurrir, pero nunca se me había pasado por la cabeza que podria ser al lado de mi antiguo colegio donde habia vivido tantas cosas, buenas y malas. Sus labios en los míos, sus ojos cerrados y los míos abiertos. Todo eso me hizo experimentar una sensación de lo más agradable. Veía al chico que significaba tanto para mí, ese chuleta creido chuloplaya rendido a mis pies y se había transformado en otro ser, otro completamente diferente que yo desconocía.
Alguien tierno, agradable, y sobretodo dulce...más incluso que las mismas golosinas. Parecía un beso eterno, un eterno viaje a las nubes. Pero yo sabía que tarde o temprano ese viaje llegaría a su fin, lo sabía. Él se apartó y me dedicó una sonrisa que hizo que volviera a desear sus labios, que volviera a desear esos besos que él me daba. Él intentó volver a besarme, pero desafortunadamente yo me tenia que ir, mi hermana estaba a punto de salir, y le dije "otro día". Me fui contenta de haberlo dejado con las ganas de besarme, con ganas de mí, aunque yo me moria por volverle a besar. Fui a buscar a mi hermana, y sin querer yo tenia una sonrisa de oreja a oreja que le levantó alguna que otra sospecha.
Continuará...
¿Sabía algo mi hermana de lo del beso con Carlos? Lo del beso era solo de un día o al día siguiente será igual de especial? No os perdáis el próximo capítulo que saldrá la próxima semana!
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