martes, 21 de junio de 2011

Capítulo 11: un sueño de lo más intenso, ¡tanto que parecía real!

Poco a poco todo volvía a la normalidad después de la pérdida de mi amigo. Poco a poco, volví a ser la misma de siempre, siempre teniendo en cuenta a Marc. Una noche tuve un sueño muy extraño: volvía a vivir el mismo día en que él se fue, las mismas imágenes. Me encontraba en el parque, fui corriendo hacia su casa y la puerta estaba mucho más abierta de lo que recordaba. Entré en su habitación y encontré de nuevo , el cuerpo de mi mejor amigo tumbado en la cama, ensangrentado, sin vida. En frente de mí había otra persona que me daba la espalda. No sabía quién era y sin pensarlo le cogí del brazo pidiéndole explicaciones fuera quien fuera. Esa persona se giró y me dejó sin palabras.
Mi cerebro no podía creer lo que mis ojos decían ver. Era... ¿ Marc? Lo miré y me giré para ver el cuerpo que estaba muerto en la cama. ¿ Veía doble? Definitivamente, me estaba volviendo loca. No paraba de tartamudear, estaba nerviosa y confusa.
Entonces, Marc me sorprendió, como solía hacer siempre. Me cogió de los hombros y me miró con unos ojos transparentes, eran esos ojos que a mi  tanto me gustaban. Aquellos ojos de color marrón oscuro. Me quedé un buen rato embobada mirándolos. Era Marc, era mi mejor amigo, era él, no había ninguna duda.
"Cielo, te he echado de menos. Pensaba que no volvería a verte" . Al oír esas palabras que salían de sus labios, no pude evitar que unas lagrimillas se escapasen de mis ojos. Él me acarició la mejilla con ternura secando las lágrimas que deslizaban por mi rostro.
Escuché un ruido, era como si alguien subiera una ...¿persiana? Venía alguien, de eso estaba totalmente segura. Marc me cogió de la mano y saltando por la ventana, llegamos al jardín. Nos asomamos con sigilo, para ver todo lo que pasaba en la habitación sin que nadie nos descubriera y entonces él alucinó. Vio como mi doble observaba el cuerpo de mi mejor amigo ensangrentado, empezaba a llorar y a decir que le quería muchísimo, que me arrepentía de haber pasado de él durante todo ese tiempo solo por ir detrás de Carlos. Marc se frotó los ojos, ¡ no podía creer que habían dos Dayannas! Me volvió a coger de la mano, pero esta vez no me arrastró a ningún lugar. " ¿ De verdad soy tan importante para ti? ¡Mírate, estás llorando y chillando, sin parar para respirar si quiera, sólo porqué uno se ha muerto!"
En ese momento, no me pude contener, le tuve que decirle la verdad, lo que sentía en verdad por él. " Es que... tú no eres uno cualquiera. Eres la persona que más me importa..." Marc, puso una cara extraña como si no supiera de lo que estaba hablando, y me giró la cara, miró a otro lado. "Ya... ¿ y como está Carlos? ¿ cómo te va con él?"
Sabía donde él quería acabar. Sabía que querría decir.
"Supongo que estará bien, no lo sé.. ni quiero saberlo.  Me di cuenta de que no lo quería tanto como yo creía. He tenido que perder a alguien muy valioso para recuperar a Carlos, para que se dé cuenta de que existo. Eso no vale la pena. Quién quiero de verdad es a ti. Tú, y estar contigo, es lo que quiero de verdad. Alguien que pase lo que pase esté a mi lado, alguien que me trate con la ternura a la que tratan a las princesas, a alguien tan especial como tú. Quiero estar contigo siempre, por eso cuando te vi a ti tumbado en tu cama sin vida me puse de esa forma. Porqué por culpa de algo que pasó, yo ya no podría verte de viejecito, besarte otra vez o ver tus ojos una vez más."
Después de mi discurso, me sentía aliviada, como si me hubiera quitado un peso de encima pero ahora estaba impaciente. ¿Qué opinaba Marc de lo que había dicho? Él se encontraba delante de mí, con la mirada perdida en la piscina que se encontraba detrás de mí. Por fin, cuando menos me lo esperaba, me miró a los ojos. Se acercó a mi oído y me susurró: "Siempre estaré contigo, cuidándote y haciendo que todo te salga bien, que todos tus deseos se hagan realidad y cumpliendo todas las promesas que te hice en un principio.
¿Y sabes por qué?" Durante unos segundo se oyó un tranquilo silencio, que parecía no acabarse nunca, hasta que él lo rompió. " Porqué te amo." Me cogió de la cintura, sonreí. Me miró a los ojos fijamente, y volví a caer embobada con aquella mirada que me hipnotizaba. Nuestras caras se iban acercando lentamente , hasta que finalmente sus labios rozaron los míos. Ese beso, fue mejor que aquellos que recordaba del verano pasado, fue el más especial de todos. Estaba en una nube de la que no quería bajar, pero tarde o temprano sabía que tenía que salir de ahí.
Un ruido nos asustó, apartándonos el uno del otro. Parecía como el de una alarma, una alarma de un coche.... ¡ una alarma de despertador, mi despertador! Entendí todo en el momento. No quería irme de ahí. No quería dejar a Marc, no quería perderle de nuevo, ¡no quería! Intenté pensar mil y una formas para no irme de ahí, para impedir que yo me despertara, pero fue inútil. "Tienes que irte. No olvides lo que te he dicho, iba totalmente en serio."
Entonces todo se volvió negro. No veía nada, absolutamente nada: ni a Marc, ni su jardín, ni su casa, ni su piscina, nada. Abrí los ojos y pude confirmar que todo había sido un sueño, volvía a estar en mi casa, tumbada en mi habitación. Los rayos del sol entraban por la rendija de la persiana como cada mañana de verano. La puerta de mi habitación estaba entornada tal y como yo la dejaba siempre, con la zapatilla de estar por casa entre la puerta y el marco para que no se cerrara por el viento. Encima de mi cabeza, en la pared, el marco con una foto de Marc. Todo parecía como siempre, tan tranquilo y normal como siempre.
Como si lo del sueño no hubiera sido nada, como si solo hubiera sido... lo que había sido en verdad... un sueño.


¿ Qué pasó después del sueño? ¿Fue realmente un sueño? 
FIN DE LA PRIMERA PARTE.  GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA. 

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