En un abrir y cerrar de ojos me encontré con una familia a mi alrededor, de la cual yo hacia el papel de madre. Parecía mentira pero en realidad habían pasado bastantes años. Después de haber pasado tanto tiempo con Eloi empezamos una relación que duró 5 años, después nos casamos. Isaac ya tenía 15 años y por tanto a mí me quedaba nada y menos para cumplir los 30. Me quedé embarazada y naciste tú, mi pequeña Allena.
Todas estas historias por muy antiguas que sean las recuerdo como si las estuviera viviendo de nuevo. Mi época de instituto, con mis amigos de esos años, y sobretodo con Marc. Mi querido Marc, por mucho tiempo que haya pasado, te sigo echando de menos. Lo que sentí por ti no lo he vuelto ni volveré a sentirlo jamás.
- ¿Pero quieres a papá verdad?
- Claro que le quiero, pero es que el primer amor nunca se olvida, princesa.
Te he explicado todo esto para que entiendas que todo puede cambiar de un momento a otro. Por muchos amigos que tengas hoy, a lo mejor mañana ya no están. Lo único que perdura es la familia que tenemos y la que creamos.
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ALLENA: Esta es la conversación que tuve con mi madre, Dayanna, antes de que ella se fuera a otro mundo, en paz, llorando, emocionada por las historias que me estaba contando sobre su juventud. Historias que me hicieron llorar y reír, historias que sobretodo me hicieron entender el porqué de cómo actuaba mi madre en cada situación. Siguiendo su ejemplo quiero contarte mi historia a ti también, y cuando salgas de mi barriga, seas Sara o seas Marc, te la contaré mi pequeño tesoro.
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