martes, 21 de junio de 2011

Capítulo 11: un sueño de lo más intenso, ¡tanto que parecía real!

Poco a poco todo volvía a la normalidad después de la pérdida de mi amigo. Poco a poco, volví a ser la misma de siempre, siempre teniendo en cuenta a Marc. Una noche tuve un sueño muy extraño: volvía a vivir el mismo día en que él se fue, las mismas imágenes. Me encontraba en el parque, fui corriendo hacia su casa y la puerta estaba mucho más abierta de lo que recordaba. Entré en su habitación y encontré de nuevo , el cuerpo de mi mejor amigo tumbado en la cama, ensangrentado, sin vida. En frente de mí había otra persona que me daba la espalda. No sabía quién era y sin pensarlo le cogí del brazo pidiéndole explicaciones fuera quien fuera. Esa persona se giró y me dejó sin palabras.
Mi cerebro no podía creer lo que mis ojos decían ver. Era... ¿ Marc? Lo miré y me giré para ver el cuerpo que estaba muerto en la cama. ¿ Veía doble? Definitivamente, me estaba volviendo loca. No paraba de tartamudear, estaba nerviosa y confusa.
Entonces, Marc me sorprendió, como solía hacer siempre. Me cogió de los hombros y me miró con unos ojos transparentes, eran esos ojos que a mi  tanto me gustaban. Aquellos ojos de color marrón oscuro. Me quedé un buen rato embobada mirándolos. Era Marc, era mi mejor amigo, era él, no había ninguna duda.
"Cielo, te he echado de menos. Pensaba que no volvería a verte" . Al oír esas palabras que salían de sus labios, no pude evitar que unas lagrimillas se escapasen de mis ojos. Él me acarició la mejilla con ternura secando las lágrimas que deslizaban por mi rostro.
Escuché un ruido, era como si alguien subiera una ...¿persiana? Venía alguien, de eso estaba totalmente segura. Marc me cogió de la mano y saltando por la ventana, llegamos al jardín. Nos asomamos con sigilo, para ver todo lo que pasaba en la habitación sin que nadie nos descubriera y entonces él alucinó. Vio como mi doble observaba el cuerpo de mi mejor amigo ensangrentado, empezaba a llorar y a decir que le quería muchísimo, que me arrepentía de haber pasado de él durante todo ese tiempo solo por ir detrás de Carlos. Marc se frotó los ojos, ¡ no podía creer que habían dos Dayannas! Me volvió a coger de la mano, pero esta vez no me arrastró a ningún lugar. " ¿ De verdad soy tan importante para ti? ¡Mírate, estás llorando y chillando, sin parar para respirar si quiera, sólo porqué uno se ha muerto!"
En ese momento, no me pude contener, le tuve que decirle la verdad, lo que sentía en verdad por él. " Es que... tú no eres uno cualquiera. Eres la persona que más me importa..." Marc, puso una cara extraña como si no supiera de lo que estaba hablando, y me giró la cara, miró a otro lado. "Ya... ¿ y como está Carlos? ¿ cómo te va con él?"
Sabía donde él quería acabar. Sabía que querría decir.
"Supongo que estará bien, no lo sé.. ni quiero saberlo.  Me di cuenta de que no lo quería tanto como yo creía. He tenido que perder a alguien muy valioso para recuperar a Carlos, para que se dé cuenta de que existo. Eso no vale la pena. Quién quiero de verdad es a ti. Tú, y estar contigo, es lo que quiero de verdad. Alguien que pase lo que pase esté a mi lado, alguien que me trate con la ternura a la que tratan a las princesas, a alguien tan especial como tú. Quiero estar contigo siempre, por eso cuando te vi a ti tumbado en tu cama sin vida me puse de esa forma. Porqué por culpa de algo que pasó, yo ya no podría verte de viejecito, besarte otra vez o ver tus ojos una vez más."
Después de mi discurso, me sentía aliviada, como si me hubiera quitado un peso de encima pero ahora estaba impaciente. ¿Qué opinaba Marc de lo que había dicho? Él se encontraba delante de mí, con la mirada perdida en la piscina que se encontraba detrás de mí. Por fin, cuando menos me lo esperaba, me miró a los ojos. Se acercó a mi oído y me susurró: "Siempre estaré contigo, cuidándote y haciendo que todo te salga bien, que todos tus deseos se hagan realidad y cumpliendo todas las promesas que te hice en un principio.
¿Y sabes por qué?" Durante unos segundo se oyó un tranquilo silencio, que parecía no acabarse nunca, hasta que él lo rompió. " Porqué te amo." Me cogió de la cintura, sonreí. Me miró a los ojos fijamente, y volví a caer embobada con aquella mirada que me hipnotizaba. Nuestras caras se iban acercando lentamente , hasta que finalmente sus labios rozaron los míos. Ese beso, fue mejor que aquellos que recordaba del verano pasado, fue el más especial de todos. Estaba en una nube de la que no quería bajar, pero tarde o temprano sabía que tenía que salir de ahí.
Un ruido nos asustó, apartándonos el uno del otro. Parecía como el de una alarma, una alarma de un coche.... ¡ una alarma de despertador, mi despertador! Entendí todo en el momento. No quería irme de ahí. No quería dejar a Marc, no quería perderle de nuevo, ¡no quería! Intenté pensar mil y una formas para no irme de ahí, para impedir que yo me despertara, pero fue inútil. "Tienes que irte. No olvides lo que te he dicho, iba totalmente en serio."
Entonces todo se volvió negro. No veía nada, absolutamente nada: ni a Marc, ni su jardín, ni su casa, ni su piscina, nada. Abrí los ojos y pude confirmar que todo había sido un sueño, volvía a estar en mi casa, tumbada en mi habitación. Los rayos del sol entraban por la rendija de la persiana como cada mañana de verano. La puerta de mi habitación estaba entornada tal y como yo la dejaba siempre, con la zapatilla de estar por casa entre la puerta y el marco para que no se cerrara por el viento. Encima de mi cabeza, en la pared, el marco con una foto de Marc. Todo parecía como siempre, tan tranquilo y normal como siempre.
Como si lo del sueño no hubiera sido nada, como si solo hubiera sido... lo que había sido en verdad... un sueño.


¿ Qué pasó después del sueño? ¿Fue realmente un sueño? 
FIN DE LA PRIMERA PARTE.  GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA. 

jueves, 26 de mayo de 2011

Capítulo 10: Porque hay veces que lo extraño no solo ocurre en sueños.

En capítulos anteriores:  La pérdida de Marc me afectó de una manera espectacular.Para mí ya nada tenía sentido. Después de la fiesta sorpresa que me hicieron mis amigos ya todo era de otro color, sobretodo porqué habían cumplido una promesa que me hizo Marc.
A pesar de que ya hacía tiempo que Marc había muerto, yo aún notaba como si estuviera a mi lado, después de tanto tiempo. Pasaron los días y poco a poco volví a ser la misma de antes, eso sí, sin olvidarme nunca de Marc.
Una noche recuerdo que tuve un sueño de lo más extraño. Me encontraba en el parque que está al lado del instituto, el llamado los Eléctricos, y vi como Ángela se acercaba a mí cogida de la mano de otro chico. Parece mentira pero no me vieron y pasaron a dos centímetros de mí. Empezaron a reírse, a tontear y se fueron a la casita del tubogan y se besaron durante mucho rato. Esa escena me resultaba familiar, me sonaba muchísimo.
Eso ya lo había visto. De repente me acordé: ¡era el día en que Marc murió! Al darme cuenta de eso, no sé porqué, miré la calle del instituto y poco después vi algo que hizo que casi me desmayara. Me vi a mí misma, saliendo del IES, sonriendo, y poco a poco se acercaba al parque. Antes de que llegara me fui corriendo a casa de Marc, y de verdad no sé o no recuerdo el porqué. Quizás fui porqué quería ver a mi mejor amigo otra vez de nuevo, aunque fuera por última vez. Llegué a la puerta de su casa, después de 5 minutos sin parar de correr a todo gas. La puerta estaba abierta, pero no como yo recordaba, estaba más abierta aún. Entré corriendo a la casa dirección a su habitación. Una vez ahí, vi a alguien que se encontraba delante de la minitele, que me daba la espalda. Miré hacia la cama y volví a ver la misma escena que vi tiempo atrás: mi mejor amigo tumbado en la cama lleno de sangre por todos lados. Pero ¿ quién era esa persona que me daba  la espalda? La rabia invadió mi cuerpo y sin pensar quién pudiera ser, le cogí del brazo mientras le pedía explicaciones. Ese ser se giró y me dejó paralizada. Experimenté una sensación que no sabría muy bien como describirla en este momento. No podía moverme. Me quedé quieta como una estatua. No sé si era el miedo o no sé el que pero algo hacía que no podía hacer nada. Ni si quiera articular una sola palabra.
¿Quién era? Lo sabréis en el próximo capítulo.


Para los que siempre estáis ahí. Se os quiere.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Capítulo 9: me di cuenta que lo que quería ya no lo podía conseguir.

En capítulos anteriores: 
Desde que había perdido  a mi mejor amigo, para mí todo era negro. Me parecía como si ya nada valiera la pena, como si mi vida no tuviera sentido. Eric, un viejo amigo, se enteró de mi situación y vino desde muy lejos a consolarme y a hacerme sentir mejor. Aquél mismo día en que vino, Clara me llamó, quería hablar conmigo de algo urgente. Nos citamos en el mismo lugar a la misma hora de siempre, pero ella no aparecía. Decidí llamarla y su móvil sonó en la casa de al lado donde yo me encontraba. Insistí otra vez , podía ser casualidad, pero no. Era su móvil. Me adentré en la casa. Tenía demasiado misterio. Todo su interior estaba lleno de fotos mías: desde que nací hasta que Marc se fue. Las lágrimas deslizaban por mi rostro sin parar. La última foto era aquella que nos hizo su hermano este verano. Era la última foto de la casa. Abrí la puerta que llevaba al jardín y se escuchó ¡SORPRESA! 

Detrás de esa puerta estaban todos. Todos aquellos con los que había compartido tantas cosas, buenas y malas. Aquellos que yo quería de verdad. Estaban todos. No me dio tiempo a ver a toda la gente que había ahí, pues algo me cogió de la pierna por atrás. Me giré y vi a Isaac con una hoja en la mano. Hizo un gesto como para dármela, y la cogí sonriendo. " En estos momentos no sé muy bien que pensar, pues yo la quiero lo sé pero, es alguien muy importante para mí. ¿Y si la fastidio? Luego, ¿qué? ¿Qué hago? No habrá manera de solucionar nada. Pero es que no puedo vivir sin ella. Si llevo dos minutos sin verla y ya la hecho de menos.
Es que nunca me había sentido así, no es como las otras chicas. Dayanna es especial, es diferente. Es la única que me ha hecho sentir totalmente feliz. Es mi mejor amiga, aunque yo la quiero como algo más, pero es que a parte se que ella a mi no me quiere. Ella quiere a Carlos, me lo dijo el otro día. Si le digo lo que siento haré el ridículo. Prefiero estar a su lado y apoyarla siempre. Solo con verla sonreír , solo con verla feliz, yo ya soy feliz."
Me quedé sin palabras. Las lágrimas no paraban de salir de mis ojos y deslizar por mis mejillas. Me acerqué a Isaac y lo abracé con todas mis fuerzas y me dijo: "Estaba en su cajón donde estaba la foto que os hice yo, pensaba que deberías leerlo."  Asentí con la cabeza. No me podía creer lo que me estaba pasando. Marc en ningún momento había cambiado, no había dejado de ser aquél chico detallista, romántico y generoso que yo conocía y que me encantaba.
Se me acercaron Fran, Clara y Eric. Me abrazaron. Empezaron todos a preguntar si me había gustado y todo eso. Pero yo no podía apenas contestar nada, pues las lágrimas no me dejaban hablar casi. De repente, oí como Clara le decía  a Fran que se tenían que ir a la otra punta del jardín junto con Eric. Me extrañé.
Me quedé sola, bueno un par de segundos. Luego, alguien me cogió por la cintura. Era Carlos.
" Dayanna, siempre me tendrás a tu lado ¿vale? Siempre te apoyaré en todo. Si quieres algo solo pídelo."
Me conmovió oír esas palabras de su boca, pero me sentía como indiferente. Se acercó e intentó besarme.
Lo esquivé. Me había dado cuenta días atrás que yo no quería a Carlos, a quién de verdad quería era a Marc y lo había perdido..Al girar la cara, vi a Clara estaba con la boca abierta, no se podía creer como reaccioné con el intento del beso de Carlos. Él, sin creérselo tampoco, se fue sin decir ni una sola palabra. Poco a poco todos se fueron yendo. Solo quedábamos Eric y yo. " ¿Te sientes mejor? Esto de reunir a tus amigos fue idea mía, pero lo de las fotos... ¿ya sabes quién lo pensó no?"
Y entonces, recordé... " No te librarás de mí tan fácilmente, no lograrás olvidarte de mí porque siempre apareceré cuando menos te lo esperes para incordiarte y decirte lo mucho que me importas, y cuando por cualquier motivo, ya no nos veamos, me colaré en tu casa y al llegar veras todas las paredes llenas de fotos nuestras, así podrás recordarme y tener en cuenta que seguiré a tu lado. Eso lo cumpliré como que me llamo Marc." 
Continuará

martes, 26 de abril de 2011

Capítulo 8: lágrimas de alegria

En capítulos anteriores... Había perdido a Marc y de qué manera... Para mí ya nada valía la pena, había perdido a lo que más quería, a mi mejor amigo. La gente que me rodeaba se empezaba a preocupar por mi, hasta vino un amigo mio de la infancia, Eric. Pillé a Eric en mi habitación hablando por telefono con alguien... Y más tarde llamó Clara... quería quedar... era grave.. Pero ella no aparecia... se retrasaba mucho.. ¿que pasaba?

Me encontraba en medio de la noche, ya eran las ocho y Clara seguía sin aparecer y cada vez me daba más miedo esa casa que estaba frente a mí. Mi cabeza y mi cuerpo querían irse de ese lugar tan rápiso como pudieran, pero había una parte de mí, que no sé porqué me decía que entrara en la casa, era como una especie de instinto, que muy pocas veces (un par que yo recuerde) había experimentado. El instinto ganó y me adentré en esa casa. Cada paso que daba resonaba con eco. Mi respiración aceleraba igual que las pulsaciones de mi corazón. Seguí el camino de piedras que llevaba hasta el portal que estaba iluminado. Una vez llegue ahí, observé que la puerta que llevaba al interior de la casa estaba entornada. Decidí entrar en esa casa. Sabia que eso que estaba haciendo no estaba bien, pero es que no podía evitarlo, algo me decía que tenía que entrar sin saber el porqué. Empujé la puerta lentamente, y dejó escapar un chirrido. Entré en la casa. La puerta se cerró como por corriente de aire, con un fuerte portazo, detrás de mí. De repente, todo se volvió oscuro, no veia nada, absolutamente nada. Me quedé quieta sin saber que hacer, con los nervios en el cuello, con ganas de chillar socorro, pero algo evito que chillara. Se encendieron las luces. Era una luz tenue, y suave, suficiente para dejarme ver lo que me rodeaba. Me sorprendí, pues lo que me rodeaba, lo que veia yo era una foto mia. Una foto enorme mia de cuando yo era pequeña se encontraba delante mio. Detrás de la fotografía, más allá había un rastro de flechas. Lo seguí. Cada paso que daba había una foto diferente. Era como si recorriera mis tiempos pasados. Primero una foto de mis padres conmigo en la cuna, después en parbulario con la clase, más tarde con amigos en carnaval... Entre foto y foto había texto :" Desde bien pequeña tuviste una cara preciosa, que tenia un algo que te hacía especial. No sabíamos que era ese algo hasta que alguien la resaltó. Era tu sonrisa. Por mucho que esa persona se haya ido, no tiene porque irse tu sonrisa, pues nosotros queremos gozar de ella también. Te queremos Dayanna". Empezaron a aparecer lágrimas en mis ojos que rozaron mis mejillas al ver las fotos que seguían al texto. Eran de este verano, eran las que me hice con Marc y sus amigos. En una de ellas, aún me acuerdo lo que yo pensaba " Me encanta estar con él". Todas las paredes de esa casa estaban llenas de fotografias de ese verano, y en todas salia yo con esa sonrisa que él hizo que se hiciera más y más fuerte. Él me hacia ser feliz. Esas fotos me hicieron recordar un monton de momentos que hacia tiempo que los había arrinconado en el fondo de mi corazon.
Fui siguiendo las flechas, ya se iba acabando el rastro. Las fotos se iban haciendo más y más pequeñas. En una pared  aparecian millones de fotos pequeñas de la fiesta mayor, como si fuera un collage.
Me encontraba delante de una foto enorme, en la que salia yo sola con Marc, cogidos de la mano. Reconocí esa foto al instante. Fue la que nos hizo su hermano este verano cuando estabamos en epoca de tonteo. Ese día nos lo pasamos genial, todo el rato en la piscina, jugando con su perrito.
Descubrí una última flecha que estaba debajo de la foto, señalaba el pomo de la puerta. Abrí la puerta. Llegué al jardín. De golpe las luces se encendieron y con ellas la música. Se escuchó : SORPRESA!
Mis lágrimas corrian por mis mejillas como si fuera una carrera, estaba feliz, feliz del todo, feliz como nunca. Sentía de nuevo que Marc estaba a mi lado, que no se había ido, pues aún lo quería.
Continuará...

viernes, 1 de abril de 2011

Capítulo 7: Cuando lo ves todo perdido, aparece un rayo de sol que te ayuda a seguir adelante

En capítulos anteriores: La relación de Ángela y Marc había acabado de la peor manera posible, con la muerte de mi mejor amigo. Yo estaba destrozada y no hacia nada más que mirar sus fotos y recordar esos momentos juntos. Llamaron a la puerta y al llegar al portal había un rastro de pétalos de rosa, y unas flechas. Las seguí. El viento levanto las hojas y las flores. Estaba en medio de una lluvia de flores y hojas cuando alguien me cogió por detrás. ¿Quién era?

Unos brazos me cogieron por la cintura e impedían que pudiera ver la cara de esa persona. Me acercó hacia ella. y sentía su aliento en mi nuca. Tenia una mezcla de sentimientos en mi interior. Estaba asustada, y por otra parte confiada. La manera por la que me cogió esa persona, me parecía como si le tuviera mucha confianza.
Cerré los ojos. Era la primera vez después de la pérdida de Marc, que estaba de esa forma, tan tranquila, tan confiada y relajada. La primera vez que mi rostro logró dibujar una pequeña sonrisa separada de lágrimas.
" Ha valido la pena venir hasta aquí, solamente para verte sonreír". Esa voy me sonaba. Mis ojos se abrieron como platos. No podía creer lo que había oído y lo que pensaba mi cerebro menos. Mi oído había asociado esa voz con una persona que hacía mucho tiempo que no veía, con alguien que era muy especial para mí. Intenté girarme y por fin mis dudas se resolvieron automáticamente. Era él. No me lo podía creer. Era uno de mis mejores amigos de mi ciudad : Eric. Hacia dos años que no lo veía. Había cambiado mucho: había crecido lo suyo, y era más tierno. Lo conocía desde siempre. De pequeños íbamos juntos a comprar el pan y de noche cuando nos dejaban en nuestras camas para dormir, él venía a mi ventana y nos escapábamos y nos íbamos a hacer el zombi por la avenida. Mi sonrisa se hizo enorme. Lo abracé con todas mis fuerzas, lo necesitaba más que nunca, aunque él estaba ahí,  Marc ya no, y eso me dolía profundamente.
Me pusé a llorar y mientras él me acariciaba el pelo e intentaba consolarme. Esos intentos aunque me calmaban por dentro, no evitaban que las lágrimas salieran.
Me separó de él, cogiéndome por los hombros : " ¿Sabes que? Me quedaré lo que haga falta , y vas a estar bien te lo aseguro, voy a conseguir que se te pase un poco. ¡Anímate va! Que esta noche haremos los traviesos, pero no por la avenida sino por los eléctricos." Una carcajada salió de mi alma. Estaba feliz de que se preocupara tanto por mí, y que hubiera venido para ayudarme a pasar esta mala racha. Subimos a mi habitación para hablar de nuestras cosas. Me dio antojo de cerezas, fui a la cocina a coger unas cuantas y al volver me encuentro a Eric hablando con mi móvil susurrando. ¿ Con quién hablaba?
Me puse al lado de la puerta, procurando que Eric no me viera. Intenté escuchar lo que decía, pero apenas se le entendía. Sin querer, debí de moverme o él me vio o algo, y colgó rápidamente. Entré en la habitación y él como si nada. Dijo: " Me voy al baño." " ¿Con mi móvil? Dámelo, anda" Nos pusimos a reír los dos. Él era listo, pero no tanto como para borrar la última llamada recibida. Quería mirarlo, pero mis manos temblaban por una razón que yo aún desconocía. Cuando por fin me decidí, el móvil empezó a vibrar. Me estaban llamando. Contesté. Era Clara. Parecía preocupada y me dijo de quedar. A través de la rendija de la puerta se veía a Eric escuchando la conversación. Clara me dijo que no le contara nada a nadie, que era muy personal el motivo de su tristeza y que quedara con ella esa misma tarde, al cabo de dos horas. Nos citamos en el mismo lugar a la misma hora, como siempre. Y ahí es donde empezó un recuerdo inolvidable. Me presenté ahí. Estaba anocheciendo por momentos y llegó un punto en el que no se veía casi nada. Me senté en el banco que está al lado del parque, que era el lugar más iluminado, aunque solo tenía una farola al lado. Esperé durante unos diez minutos, cuando de repente, escuché música de fondo. ¿A esas horas, música a todo volumen? No era … normal. La fiesta venía de la casa del final de la calle. La curiosidad me mataba. Me levanté del banco, mirando hacia los lados para ver si Clara venía. Al ver que aún estaba yo sola entre la noche, me acerqué corriendo a esa casa, sin perder de vista el banco por si ella aparecía.
Asomé mi cabeza por la reja de la casa y me pareció ver gente conocida. Intenté controlar mis ganas de seguir cotilleando, pero las ganas de saber quien estaba ahí pudieron conmigo, y aún más cuando escuché una voz familiar: “Está a punto de llegar”. Volví al banco, ya cotillearía más tarde cuando Clara llegara.

Había pasado media hora, y ella seguía sin aparecer , ni siquiera había llamado ni nada. Empecé a preocuparme, a asustarme, y la llamé. Mis orejas se sorprendieron al oír como sonaba su móvil, y no me lo cogía. Volví a llamar, y otra vez escuché el tono de llamada y de nuevo nadie respondió. Insistí una tercera vez y me saltó el buzón directamente. Empecé a alterarme. Esperé 10 minutos más y volví a llamar. Esta vez el tono de llamada sonaba más cercano. Decidí seguir el sonido del móvil y me llevó a la casa donde estaban celebrando algo. Me planté enfrente la puerta y por arte de magia la música de la fiesta se paró en seco. El miedo y la intriga paralizaron mi cuerpo, y aún lo más increíble estaba por venir. Al cabo de unos tres segundos de estar yo ahí , frente a la puerta, quieta, ésta se abrió sola chirriando como si fuera una peli de miedo. Mis ojos se abrieron como platos. La sensación que experimenté en ese momento me recordó cuando descubrí el cuerpo de Marc sin vida en su casa. Mis ojos se llenaron de lágrimas. Pensaba que algo muy malo podría llegar a pasar o ¿quién sabe? ¡A lo mejor ya había pasado y no había podido hacer nada por evitarlo! Me encontraba sola en la calle, frente a la puerta abierta. Estaba todo oscuro, solo estaba iluminado el paseo de piedras dentro del jardín de la casa misteriosa. Tenía miedo, estaba aterrada. Empecé a llorar en silencio. Se me escapó un suspiro y resonó por toda la noche. ¿Como acabará esa noche?

Para miiii pekeee y miii ermanaaastrooo!!! :) Gracias por estar ahí cuando más lo he necesitado.
PD: Alex que vaya bien por Italia te exare de menosss!!:)

jueves, 24 de marzo de 2011

Capítulo 6: el mundo se cayó encima mio.

En capítulos anteriores: Carlos estaba distante conmigo desde que había recibido ese estupido mensaje. Marc y Ángela habían empezado a salir y ella nos estaba distanciando. Fui a casa de él para estar como antes y de camino vi a ella besando a otro chico, les hice una foto y fui a casa de Marc corriendo. Todo estaba silencioso. Subí la persiana y vi .. ¿sangre? 

El miedo dominaba mi cuerpo. Mirara donde mirara había sangre por todos lados. ¿De dónde venía? Mi cerebro pensaba lo peor de lo peor, y mi corazón intentaba negarlo. Estaba nerviosa, asustada del todo.
Por fin me decidí. Me armé de valor y seguí el rastro de sangre que iba desde el pasillo central hasta donde me alcanzaba la vista. Me asomé y vi que el rastro seguía. Estaba temblando. Fui con cuidado, lenta y vigilando donde pisaba. Llegué al cuarto de Marc. El rastro de sangre parecía acabar ahí. Miré hacia la pared, con miedo de que si girara la cabeza veria algo que no me gustaria. Con lágrimas en los ojos, miré en la cama de Marc.
Y lo que pensaba se hizo realidad. En su cama, estaba él... lleno de sangre... muerto. Fui directa hacia él. Era mi mejor amigo y no me podía creer lo que veia. Estaba chillando y llorando cuando apareció Ángela riendo cogida de la mano del que besaba en el parque. Al verme ella , soltó al chico y se hizo la preocupada.
Empezó a llorar falsas lágrimas y me acusó a mi de su muerte. Yo no podía más. Eso me afectó mucho.
Tenía sospechas que había sido Ángela, pero no estaba del todo convencida. El chico sin saber que hacer ni que decir, me cogió del brazo y me acompañó a la puerta, ¡como si yo no supiera donde estaba! Era la casa de mi mejor amigo y ¡ese tio me estaba echando! Yo estaba alucinando. Millones de sentimientos se juntaban en mi cabeza, los que destacaban : la rabia y el dolor.
Al salir de la casa, justo antes de abrir la puerta del jardín me choqué con la madre de Marc. Yo estaba llorando y ella intuyó algo. Fue corriendo hacia la habitación de su hijo. Gritó con todas sus fuerzas. Vino hacia a mí. Me abrazó. Ella sabía lo que Marc significaba para mí y que yo nunca le haría daño. Al cabo de dos segundos del abrazo, se giró con cara de enfadada y llena de lágrimas y echó a Ángela y al que la acompañaba de la casa. No pidió explicaciones solo los echó sin más. Ella y la madre de Ángela se criaron juntas eran como hermanas, no podía hacer nada sin que perjudicara a su amistad.
Me dirigí a la puerta para irme. Algo me paró. Algo o alguien me cogía del pantalón. Me giré lentamente. Era Isaac, el hermano de Marc. Él no había salido con su madre , se había quedado con Marc. Su cara estaba triste, los ojos miraban hacia el suelo, a pesar que tenía la cabeza bien alta. " Dayii , Ángela quiere al tete?"
Le respondí como pude entre lágrima y lágrima " Sí cariño, claro que lo quiere " " Y , entonces ... ¿porqué le ha hecho daño? "
Mis labios no se veian capaces de pronunciar ni una palabra más. Isaac echó a llorar. Lo acogí entre mis brazos. Ese niño había visto lo que yo me imaginaba. Lo abracé con todas mis fuerzas.
Pasaron los días. Los estudios cada vez me iban peor. No me veia capaz de volver a clase y volver a estar en esos lugares donde yo había estado con él y compartido tantos momentos. Me pasaba los días cerrada en la habitación. Ni comía, ni salía por ahí, ni nada de nada. Mi família se empezó a preocupar, cada vez más.
Me dijeron de irme a mi pueblo, pero no me veia con capacidad. ¿Disfrutar después de haber perdido a Marc? El mundo se caia en mis hombros. Los días se hacían eternos, conectada en el facebook mirando todas las fotos que nos habíamos hecho este verano juntos, todas aquellas fotos de nuestras tonterias: aquella foto que salíamos Ángela, él y yo, bueno nuestros culos... una sonrisa se dibujó en mi cara.
A mesura que pasaba el tiempo tenia más mensajes sin leer. Un día por fin me dio por leerlos. La mayoría eran de Carlos. " Dayanna, cariño, te intentado localizar pero no me coges el telefono, se que lo estas pasando mal, dejame ayudarte. " Más lágrimas derramadas por la pérdida de Marc. Carlos me volvía a hacer caso pero ¿para eso tenía que morir Marc? Mis ojos estaban rojos de tanto llorar.
Habían pasado 2 meses y aún seguía llorando. Estaba muchisimo más delgada aunque ya comía un poco.
Mis padres estubieron más comprensivos que nunca durante todo ese tiempo. Estaba mirando fotos de cuando estaba con Marc en la corefo cuando sonó el timbre . " Es para ti Dayanna."
Nadie había venido a verme ese tiempo, más bien les había dicho que no vinieran por el mal aspecto que tenía. ¿Quién podría ser? Me dirigí a las escaleras dirección al portal. Llegue ahí. Todo estaba lleno de pétalos de rosa. Me sentía como en un cuento de hadas todo era precioso. Una nota " sigue las flechas". Hice caso de la dichosa nota. Las flechas estaban hechas de hojas. Empezaba a dar viento. Me tenía que dar prisa porque sinó las hojas se podrían volar y no podría llegar al destino. El viento sopló más que nunca. Las hojas volaron y los pétalos de rosa con ellos. Formaron un círculo a mi alrededor. Era genial. Era la primera vez que salía de casa después de la tragedia. Estaba dando vueltas bajo esa lluvia de flores y hojas cuando alguien me cogió por atrás. ¿Quién era? 
No te pierdas el próximo capítulo!
Para : Aroa Castillo Arganda :) te quiero preciosa(L)

domingo, 20 de marzo de 2011

Capítulo 5: manipuladora

Estaba segura de que si Fran sabía algo, fuera lo que fuera era cierto. Mis piernas temblaban y mi rostro se volvió pálido. Estaba asustada. Tenía miedo de que ese "rumor" pudiera cambiar algo de lo que tenía yo con Carlos. Al final tanto miedo para nada. " Tienes competencia. Ángela lo quiere." Era la primera vez que me informaba de algo que yo ya sabía. Mi respuesta: una sonrisa. Me daba igual lo que sintiera Ángela, la verdad. Lo único que me importaba en ese momento era Carlos y lo que teníamos (fuera lo que fuera). Fran sorprendido al ver que yo ya lo sabía, me empezó a preguntar detalles sobre mi encuentro con ella en el pasillo. Justo en ese momento, apareció alguien por detrás de él: Marc. Lo empujó y me cogió del brazo. Parecía enfadado, como si le hubiera hecho algo. Pero que yo supiera no le había hecho nada. Le pregunté mil veces qué le había hecho, pero hasta que me llevó al final del pasillo, no se dignó a responderme. "No te inventes cosas de Ángela ¿vale? Que ella no quiere a Carlos".
Me quedé sin palabras. ¿Pero Marc que sabía de lo que sentía Ángela, si apenas la conocía? Se me estaba pasando algo por la cabeza. Rezaba para que no fuera verdad lo que estaba intuyendo. ¡Mi mejor amigo estaba defendiendo a esa tal Ángela! Hacia un par de semanas él me había dicho que había empezado a salir con una. Sino fuera porque sabía que estaba con otra, me pensaría que era Ángela. Pero es que no me cuadraba. ¿Ella con él? No me entraba en la cabeza. Fueron unos cinco minutos en los que  Marc me hechaba la bronca por "haber inventado ese rumor" pero lo bueno es que ¡ yo no había hecho nada! ¡Y por una vez en la vida el rumor era verdad! En esos cinco minutos intentaba sacarme la posible relación entre ellos dos de mi cabeza, pero es que su bronca solo me daba mas argumento para afirmar lo que pensaba. Por fin, se calló. Me miró con una mirada, que nunca la conseguiré borrar de mi memoria, con unos ojos cristalinos, puros, perfectos. En ese momento, me di cuenta que a pesar de la bronca que me hiciera ese chico que estaba delante mío seguía siendo el mismo de siempre, el mismo con el que había pasado tantas cosas, tantos momentos, mi mejor amigo. Esa bronca no cambiaba nada, al menos para mí. Bajó la mirada y soltó en voz baja : " Dayanna, tú eres mi mejor amiga, pero entiende que ella es mi... novia." 
Se me quedaron los ojos como platos. Intenté pensar que de verdad Ángela lo quería a él y no a Carlos, pero si fuera verdad eso, ¿porqué había montado el numerito del pasillo? Todo apuntaba a que ella lo que intentaba era apartar de mí a los dos chicos que yo más quería en este universo. Pero yo eso, no lo permitiría, estaba claro.  Los días pasaron y yo intenté que su supuesta relación no afectara a mi amistad con Marc, pero ella lo impedía. Cada vez que yo me acercaba a él, ella iba corriendo a sus brazos con una mala escusa tipo :" He visto una abeja, protegeme." o simplemente un "te quiero" que se le notaba a mil años luz que era falso. Con Carlos las cosas no podían ir peor. Ya ni siquiera me dirigía la palabra, como si no hubiera pasado nada, como si todos esos momentos tiernos que había vivido con él hubieran sido producto de mi imaginación. Empecé a emparanoyarme. Carlos actuaba diferente desde que había recibido el mensaje. Tenía que enterarme que ponía en ese dichoso mensaje, pero el problema era ¿como? Pero las circumstancias en las que se encontraba mi amistad con Marc no podía permitirme pensar en el maldito método para leer el mensaje. Nuestra amistad cada vez estaba más en peligro. Ángela no tuvo suficiente con inventarse que yo había dicho que ella quería a Carlos, sino que también dijo que yo estaba celosa, que yo aún quería a Marc. 
Eso era ¡mentira! Marc era mi mejor amigo, alguien muy importante para mí y no quería perderlo nunca, pero ella no me lo pondría fácil.  Presentía que acabarían mal, que  ella le haría daño pero nunca había imaginado que acabarían como de verdad acabaron, tan realmente mal.
Esos días me sentía sola. Clara y Fran estaban de viaje de fin de curso a Italia y no volverían hasta dentro de un mes o así. Los de mi clase iban cada uno a su bola, con exámenes, las exposiciones del trabajo de recerca  y algunos con el examen del carnet de conducir. Esa soledad me dejaba mucho más tiempo para pensar en como solucionar mis asuntos, tanto el de Marc como el de Carlos. En los dos casos debería de hacer algo pero ¿qué? Aún no lo sabía pero debería de ser cuanto antes. Por fin llegó jueves por la tarde, después de hablar con el profe de trabajo de recerca me dirigí sin pensar a casa de Marc como hacía siempre para hacer deberes y charlar de nuestras cosas. Pero de camino a su casa vi algo que me afectó. Estaba en los electricos y escuché dos personas hablar, parecían un chico y una chica que estaban en los columpios. Miré por encima para ver si los conocía, pensando que no sabría reconocerlos, pero me equivoqué. Mi movil resbaló de mi mano cuando la pareja se besó y yo pude reconocer quien era la chica. Sin pensarlo cogí el movil del suelo, que por suerte aún funcionaba. Me escondí tras el árbol y el muro y esperé a que volvieran a besarse. Se besaron y yo pude sacar una foto en la que se veia a la "novia" de mi mejor amigo besar a otro, que aún no lograba reconocer. Fui corriendo a casa de Marc antes de que alguien me viera, pero al llegar a su casa, la puerta estaba abierta. No se oian a los perros. Parecía como si esa casa que siempre está llena de gente fuera ahora un desierto. Empecé a preocuparme. Entré en la casa. Me quité los zapatos para no hacer ruido por si estaban durmiendo o algo. Estaba toda oscura. Se escuchaba como unas gotas caian y lo asocié con el grifo de la cocina, pero me acerqué ahí y el grifo estaba bien cerrado. Tampoco venía del lavabo. Era estraño. Cada vez tenía más miedo. Pisé algo mojado. Todo el suelo estaba repleto de un líquido estraño, que no era agua. Me acerqué a la ventana para poder ver que pasaba en esa casa. Subí la persiana. La luz poco a poco iluminó todo el salón y se veía todo el pasillo central lleno de... ¿sangre?
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