viernes, 8 de noviembre de 2013

CAPITULO 19: ISAAC

Llegue al hospital. Se respiraba tranquilidad pero era algo muy desagradable. Solo entrar me dio un escalofrío, Isaac cogido de mi mano interrumpió: ¡Quiero ver a mamá!
Chillaba sin parar, hasta que por fin nos encontrábamos delante de la puerta de la habitación donde descansaba Gloria. El pequeño entró primero, me pareció correcto dejarlos solos un rato, mientras yo esperé  detrás del cuarto. Un médico se acercó a mí en ese instante:
-          Perdone, ¿es usted familiar de Gloria Pastor?
-          Mmm, sí, bueno soy amiga de la familia y cuido de su hijo.
-          Bien, ¿sabe si hay algún pariente cercano con el que podamos contactar?
-          No, no lo sé.
-          Nos consta que ha tenido dos hijos, ¿sabe usted dónde están?
-          El pequeño está dentro con ella, y el mayor murió hace ya un tiempo. Era muy amigo mío, Gloria lo perdió y se quedó sola con Isaac.
-          Vaya, lo siento.
-          Cosas que pasan. Por cierto, ¿cómo se encuentra ella?
-          Está enferma. Le conviene estar aquí durante unos días. No le puedo decir nada más lo siento.
-          Y ¿qué pasará con Isaac?
-          Son solo unos días, de momento puede quedarse con usted.
-          Muchas gracias doctor.
-          De nada. La hora de visita se está acabando, váyanse a casa.
-          De acuerdo.
Isaac salió de esa habitación feliz, después de ver a su madre aparentemente bien. Me lleve a Isaac a casa de mis padres, les explique todo, y más o menos lo entendieron. Pero aún así no quisieron ayudarme a cuidar del niño. Mi pregunta era: ¿cómo podría cuidar de Isaac y asistir a las clases de la uni al mismo tiempo? Tendría todo el fin de semana para pensármelo.
Cogí mis cosas y me fui con Isaac a su casa a dormir. Ese día había sido intenso para él así que se quedó dormido en breve. Mientras él dormía, yo le observaba y le acariciaba el pelo. Me acordaba tanto a Marc, después de tanto tiempo aún seguía estando presente en mi vida.

Sonó el timbre, volviéndome al mundo real. Sin despertar a  Isaac, me levanté y fui a la puerta para ver quién era. Hacía tiempo que no me llevaba una sorpresa tan grande.

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