domingo, 17 de noviembre de 2013

CAPITULO 21: COMO EN UNA PELICULA

Me encontré de repente en un sitio con mucha gente que no había visto jamás, parecía el mismo ambiente de una discoteca, pero la música costaba de entender. En un momento la gente se dividió en dos bloques y en el medio de ellos apareció alguien. Al principio era todo borroso, se podía distinguir que era un chico con planta vestido con traje y corbata, era interesante. Pero nunca hubiera imaginado que se tratara de él. Era Carlos. Me sonrío y poco a poco se acercó. A pesar de que ese sitio estaba lleno de gente para mí era como sí solo estuviéramos él y yo. A medida que se iba acercando mi corazón iba más y más deprisa, al igual que mi respiración, hasta que llegamos a estar tan cerca que podía notar el ritmo de su palpitar. Mi cara mostraba una sonrisa infinita, y me perdí en los ojos de ese chico fantástico. Me cogió de la mano, y me sacó de ese lugar. No nos fuimos muy lejos , solo cruzamos un par o tres de puertas, corriendo. Él primero y yo detrás, como en una película en la que los amantes huyen de los malos. Cruzamos otra puerta, y Carlos la cerró de un portazo detrás de mí. Me apoyó a ella. Me miró a los ojos, a pocos centímetros de mi boca, nariz con nariz. Las palabras no tenían la necesidad de aparecer. Cerré los ojos y empecé a notar sus besos en mis labios, sus manos en mi cadera. Mi cuerpo estaba ahí pero yo estaba muy y muy lejos, más allá de las nubes. Yo le acariciaba el pelo con fuerza, y los besos seguían teniendo la misma fuerza a pesar del tiempo que duraba. Sonó un móvil, mi reacción: "mierda, estúpido móvil", mientras que Carlos se limitó a coger el móvil y tirarlo a un sofá que había al lado. Me volvió a coger como si no hubiera pasado nada, seguía con esos besos, mi debilidad. Me tiró al sofá y yo riéndome. Quería hacerse el gracioso en todo momento. Le mordí el labio como diciendo " yo también puedo hacerme la graciosa" , se alejó de mí y me dijo: " No empieces a jugar.... que acabaremos....."
- ¿Mal? - acabé su frase yo.
- En todo caso sería demasiado bien, ¿no crees? - me guiñó el ojo y seguía besándome, con una pasión que nunca se terminaba, con sus bromas de vez en cuando. 
Cada vez estaba más segura de lo que sentía por Carlos, estaba enamorada de él. Estaba muy a gusto con él. 
De repente no explico como sucedió pero todo desapareció: esa habitación, esas paredes grises, esa puerta del final, e incluso Carlos. Todo se desvaneció y se volvió negro. Cuando el color volvió estaba de nuevo en casa de Marc, con Isaac durmiendo a mi lado. ¿Era una broma? ¿Todo había sido un sueño? Pues me pareció más real que la vida misma. Me arrepentía de haberme despertado, ¿qué habría pasado si me hubiera quedado con Carlos en ese sofá? Creo que ya sé lo que hubiera pasado. Sin duda había sido un sueño de lo más interesante. 
Me mordía el labio sin parar, con una sonrisa de tonta que no me aguantaba. Sonó mi móvil, un mensaje sin leer. " Soñar con quien no debes en su casa... mala idea querida Dayanna, te vas a arrepentir. - A". 

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