Después de todo ese follón que se había montado por culpa de Carlos, Laila y mía en verdad también, decidí pasar página. Yo quería a Carlos, ¡ y de qué manera! Pero no podía soportar que Laila estuviera por ahí tocando las narices. Intenté hacerme su amiga y creo que es lo mejor que se me ha podido ocurrir en la vida. Le presenté a mis amigos incluso me la llevé de fiesta en más de una ocasión. A veces parecía que la amistad que tenía con ella fuera real, y hasta me lo llegué a creer en algún momento: gran error.
Pasaron los días y me enteré que ya había hecho algunas de las suyas: hablar mal de mí a mis amigos que por supuesto me lo dijeron. Algunos de ellos se pusieron de su parte y hoy en día mi relación con ellos es tensa por culpa de esa.... ejem... de Laila. Pero en fin! Almenos mi relación con Carlos ahora era más sana.
Íbamos a nuestra bola sin nadie de por medio.
Un 14 de agosto recibí una noticia: la madre de Isaac, Gloria, había muerto. Eso suponía un cambio muy importante en mi vida. Con casi 21 años de edad que yo tenía en ese entonces tenía que cuidar de un niño hasta que fuera mayor de edad, almenos esa era la voluntad de su madre.
Isaac ya llevaba tiempo sin ver a su madre, pero cuando se lo dije le afectó muchísimo, cosa que es normal. Pero no lloraba sino que se quedó parado y andaba por ahí como si no tuviera alma.
Gloria había querido que yo me quedara con su casa y con la custodia de Isaac, a más de dejarnos un dinero que ella tenía ahorrado para asegurar el bienestar de su hijo.
Carlos intentó ayudar al máximo y se mudó a casa de Isaac conmigo y con él. Yo empecé a trabajar de monitora de comedor en el colegio de Isaac y estudiaba de tardes en la universidad. Carlos estudiaba de mañanas y algunas noches trabajaba en una empresa de trabajo temporal. Al pequeño le costó un poco acostumbrarse a tanto cambio de golpe, pero confiaba en mí y en Carlos, y sacó fuerzas de donde fueras para vivir el día a día.
En esa época más de una vez me puse delante del espejo y me miré y pensé cuanto había cambiado mi vida en tan poco tiempo. Vivía en la casa de Marc, de mi Marc, que aunque él ya no estuviera vivo, estaba presente siempre en mi mente, siempre había sido alguien especial para mí. Él cambió mi vida cuando apareció en ella y cuando se fue.
Hicimos una ceremonia para despedir a Gloria, con todos sus familiares que para sorpresa para mí vinieron todos. Me cogieron y me desearon suerte y fuerzas para salir adelante, me dijeron que yo era de la familia des del mismo momento en que miré a los ojos a Marc.
Isaac quiso decir unas palabras delante de todos que dejaron paralizados a todos los presentes que acudieron a la ceremonia.
"Mi mamá ha sido la mejor que ha podido existir. La persona más buena y mimosa que ha podido existir. Ha podido cuidarme siempre, nunca me ha faltado de nada, y aunque papá se fuera ella seguía cuidándome lo mejor que ella podía. Cuando Marc murió, ella no se derrumbó porque quería que yo la viera bien. Se preocupaba por mí y para que yo estuviera bien, por eso escogió a Dayi para que me cuidara cuando ella estaba mala. Dayi nos ha ayudado en todo momento desde la muerte del tete, y para mí es como mi hermana mayor. Mamá no se tenía que haber ido tan pronto. Quiero ir con ella! Mamá! "
Isaac se fue a la que era la habitación de Marc y lloró de una forma exagerada. Los que oímos esas palabras nos quedamos sin palabras y se escucharon comentarios tipo: "que injusta es la vida! " que venían curiosamente de los parientes más lejanos y más incomunicados para pedirles ayuda.
Ese día fue impactante para todos.
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